Santo Domingo. El Gobierno de la República Dominicana respondió al pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del pasado 6 de febrero, defendiendo su política migratoria y reafirmando su compromiso con los derechos humanos, el marco legal nacional y la soberanía del país.
En un comunicado oficial, el Estado dominicano subrayó que su gestión migratoria se ajusta a la Constitución, las leyes nacionales y los estándares internacionales de derechos humanos, y que debe entenderse en el contexto regional, marcado por la prolongada crisis política, de seguridad y humanitaria en Haití, que ha generado una presión migratoria “sostenida y excepcional” sobre territorio dominicano.
El Gobierno destacó que la República Dominicana ha asumido, durante décadas, una carga desproporcionada frente a esta crisis, actuando con solidaridad y responsabilidad humanitaria, y defendió su derecho soberano de regular el ingreso, permanencia y salida de personas en su territorio, facultad reconocida por el propio sistema interamericano.
En este sentido, rechazó el llamado de la CIDH a aplicar de manera general el principio de no devolución a todas las personas en condición migratoria irregular, advirtiendo que esto comprometería el control migratorio, la cohesión social y los servicios públicos del país.
En materia de salud, el Gobierno reiteró que ninguna persona es privada de atención médica de urgencia por su estatus migratorio, protegiendo especialmente a mujeres embarazadas, niños y pacientes con condiciones especiales. Asimismo, informó que los centros de procesamiento migratorio han recibido mejoras en infraestructura, condiciones sanitarias y atención médica básica, bajo una política de tolerancia cero frente a tratos inhumanos o degradantes.
Finalmente, el Estado dominicano manifestó su disposición al diálogo técnico y cooperativo con la CIDH, pero enfatizó que la defensa de los derechos humanos y el interés nacional no son objetivos contradictorios, reiterando su voluntad de fortalecer la cooperación en un marco de respeto mutuo y soberanía nacional.












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