Un preocupante episodio de violencia escolar estremeció al Liceo Juan Pablo Duarte, en Villa Consuelo, donde un docente fue agredido por dos estudiantes hasta provocarle una herida en la nariz y golpes en distintas partes del cuerpo. El hecho ocurrió la mañana del jueves, en momentos en que el profesor se disponía a iniciar su jornada académica.
El maestro, identificado como Naomi Anderson Solano, explicó que alrededor de las 8:17 de la mañana subió al segundo nivel para impartir la asignatura de Lenguas Modernas al curso 4to E. Sin embargo, al llegar al aula encontró la puerta cerrada por varios alumnos, quienes le impidieron el acceso.
“Yo los dejé tranquilos, agarré una silla y me senté en el pasillo”, relató el docente, aún con la nariz y una muñeca vendadas, y la camisa manchada de sangre. Lo que parecía una acción de indisciplina escaló rápidamente a una agresión física. Según su versión, uno de los estudiantes le lanzó una bolsa de basura al rostro y, cuando intentó abrir la puerta, fue golpeado con la misma silla en la que estaba sentado, recibiendo impactos en el brazo y en la cabeza mientras trataba de protegerse.
El maestro narró que, tras notar que sangraba profusamente, intentó alejarse del lugar, pero fue perseguido por los agresores. “Después que vi que estoy botando sangre salí huyendo; me caen atrás y al final vino otro estudiante con la correa”, sostuvo. El ataque le provocó mareos, por lo que fue necesaria la intervención del Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1, cuyos paramédicos acudieron al centro educativo para brindarle asistencia.
El profesor aseguró que no existía conflicto previo que justificara la agresión. “No había ninguna razón; no habíamos discutido. Simplemente me cerraron la puerta para que no impartiera la clase”, afirmó. Asimismo, reveló que las faltas de respeto y actos de hostilidad hacia docentes no son aislados, aunque rara vez alcanzan ese nivel de violencia. Mencionó, por ejemplo, que en otro curso un estudiante acostumbra lanzarle polvo de tiza, situaciones que —según dijo— suelen manejarse internamente.
La situación ha generado reacciones en el ámbito gremial. José Luis García, presidente seccional en Santo Domingo Norte de la Asociacion Dominicana de Profesores, declaró que este no es el primer caso de un maestro agredido y cuestionó la respuesta de las autoridades ante este tipo de hechos. A su juicio, existe mayor severidad cuando se trata de sancionar a un profesor que cuando un estudiante incurre en violencia contra un docente.
El incidente vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre la disciplina, la convivencia escolar y los mecanismos de protección al personal docente dentro de los centros educativos públicos.












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