Santo Domingo. La República Dominicana ha sido afectada en los últimos días por la incidencia continua de vaguadas y otros sistemas atmosféricos, generando precipitaciones persistentes, inundaciones y daños en diversas regiones, en un escenario que mantiene bajo vigilancia a las autoridades ante posibles nuevos episodios.
El evento más reciente en el Gran Santo Domingo ocurrió la semana pasada, cuando aguaceros de consideración provocaron anegamientos urbanos, impactando viviendas, vías principales y la movilidad en distintos sectores de la capital.
Durante el fin de semana, las lluvias se concentraron en la región del Cibao y la costa norte. En estas zonas, la combinación de una vaguada y un sistema frontal ocasionó crecidas de ríos, deslizamientos de tierra y el aislamiento de múltiples comunidades.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) declaró en estado de emergencia varias provincias y el Distrito Nacional, incluyendo niveles de alerta roja, debido a la persistencia de las lluvias asociadas a otro sistema de vaguada que continúa incidiendo sobre el territorio nacional.
De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, para el próximo jueves podría registrarse un nuevo episodio de precipitaciones vinculado a otra vaguada, lo que prolongaría las condiciones de inestabilidad.
Las inundaciones recientes sorprendieron a residentes de zonas vulnerables, especialmente en el norte del país, donde en algunos casos no se registraban eventos de esta magnitud desde hace décadas.
Provincias como Espaillat, Puerto Plata, Valverde, María Trinidad Sánchez y San Cristóbal reportaron desde anegamientos urbanos que afectaron cientos de viviendas hasta daños en infraestructuras clave, incluidos puentes.
Hasta la tarde de ayer, las autoridades contabilizaban al menos 14 comunidades incomunicadas, más de 30,500 personas desplazadas y alrededor de 6,000 viviendas con algún nivel de afectación.
En Puerto Plata, varios sectores resultaron impactados. En El Copey, municipio de Altamira, un deslizamiento obligó la intervención de la autopista principal con maquinaria pesada para restablecer el tránsito.
Entre los hechos más relevantes figura el desbordamiento del río Camú, cuya crecida arrastró el puente ubicado en el kilómetro 14 de la carretera turística Luperón, provocando inundaciones en áreas urbanas de Villa Montellano.
Asimismo, el río Bajabonico se salió de su cauce, interrumpiendo el acceso a comunidades como Angostura, La Piragüa y Los Félix, en el municipio de Imbert.
En Monte Plata, municipios como Bayaguana y Yamasá registraron inundaciones y daños en puentes, mientras que en la región este también se reportaron desplazamientos y comunidades aisladas.
En la provincia Bahoruco, el desbordamiento del río El Manguito afectó la comunidad de El Estero, en Neiba, causando daños a viviendas, calles y zonas agrícolas.
Evacuaciones y respuesta
En Santiago, varias familias fueron evacuadas ante deslizamientos de tierra y la crecida de la cañada del Diablo, en Arroyo Hondo. En El Seibo, la Defensa Civil asistió el traslado preventivo de residentes en sectores vulnerables como Los Cajuiles.
El COE mantiene niveles de alerta en gran parte del país debido a la saturación de los suelos y el riesgo de nuevas lluvias.
Por su parte, el Ministerio de Salud Pública reforzó la vigilancia epidemiológica y la atención sanitaria en las zonas impactadas. En coordinación con el COE y el Servicio Nacional de Salud (SNS), fue instalado un hospital móvil en Villa Montellano, Puerto Plata, para brindar asistencia inmediata.
Las autoridades reiteran que la combinación de vaguadas consecutivas y la alta humedad incrementa la probabilidad de inundaciones repentinas, deslizamientos y crecidas de ríos, por lo que exhortan a la población a mantenerse atenta a los informes oficiales.
En tanto, las lluvias intensas registradas en zonas montañosas de Puerto Plata provocaron fuertes crecidas de ríos y arroyos, generando daños significativos tanto en infraestructuras como en la producción agropecuaria.













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