Santo Domingo.– La dirigente política Minou Tavárez Mirabal cuestionó la dirección del liderazgo global actual, al señalar que la solidaridad —tradicionalmente asociada a las luchas y aportes de las mujeres— se ha ido diluyendo en los discursos políticos, en un contexto que definió como cada vez más individualista y marcado por una crisis de los valores democráticos.
Durante su intervención, sostuvo que los derechos fundamentales no deben concebirse únicamente como garantías formales, sino también como instrumentos para reclamar seguridad, protección y justicia. En ese orden, advirtió sobre lo que describió como una “grave presión contra el orden internacional vigente”, en un escenario donde, afirmó, continúan registrándose vulneraciones significativas a los derechos humanos.
La dirigente planteó que, ante este panorama, el derecho a la paz debe ocupar un lugar prioritario en la agenda de las mujeres y de la ciudadanía global, junto al derecho a la soberanía. A su entender, ambos principios resultan cada vez más urgentes frente a la persistencia de conflictos y al debilitamiento de los mecanismos internacionales destinados a salvaguardar la vida y la dignidad humana.
Asimismo, reflexionó sobre el legado de figuras históricas como Minerva Mirabal, a quien describió como un referente de compromiso con la justicia, la democracia y la protección del entorno. Recordó que su lucha trascendió el ámbito político, representando una manera de vivir con propósito, en contraste con lo que calificó como un presente “individualista y carente de gratitud”.
En su análisis, también alertó sobre el riesgo de un deterioro global que abarca no solo lo político y social, sino también lo ambiental. En ese sentido, enfatizó la importancia de recuperar una visión orientada al cuidado del planeta, integrando en una misma agenda la justicia social, los derechos ciudadanos y la preservación del medio ambiente.
Finalmente, afirmó que el ideal de las hermanas Mirabal fue construir una sociedad basada en la equidad y la justicia, con derechos sociales y políticos como pilares de una democracia plena, así como un entorno seguro, protegido y en paz.














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