El Ministerio Público formalizó una solicitud de prisión preventiva como medida de coerción en contra de siete individuos que se desplazaban en motocicletas, señalados como presuntos responsables del asesinato de Deivy Carlos Abreu Quezada, quien fue agredido tras ser perseguido de manera insistente hasta el área de estacionamiento del Palacio de Justicia de Santiago, lugar al que intentó acudir en busca de protección.
La petición judicial recae sobre los imputados Adony Antonio Ureña Ventura, Andrés Monclú González, Carlos Andrés Roa Morán, Miguel García Balbuena, Joanfry Joel Núñez, Juan Carlos Soto Ortiz y Kevin Francisco Metz Cruz. De acuerdo con la acusación preliminar, estos se habrían confabulado con el objetivo de acechar, interceptar y ultimar a la víctima, un conductor de camión recolector de residuos, quien posteriormente falleció mientras recibía asistencia médica en el Hospital del Seguro Social Presidente Estrella Ureña.
La procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, dispuso que los fiscales actuantes procedieran con la instrumentación de cargos iniciales por asesinato contra los presuntos autores del hecho. En ese sentido, la fiscal titular de Santiago, Quirsa Abreu Peña, subrayó que la gravedad de la conducta, caracterizada por la premeditación, la persecución y el desenlace fatal, justifica la imposición de la medida más severa. Indicó que la actuación de los implicados evidencia una clara intención de causar daño letal, lo que encuadra plenamente en la tipificación penal de asesinato.
Tras la identificación, captura e individualización de los sospechosos, la Fiscalía de Santiago, a través de su Departamento de Violencias Físicas (Homicidios), ha continuado con la recolección exhaustiva de elementos probatorios, tanto materiales como documentales y testimoniales. Dichas evidencias, según el órgano acusador, permitirán demostrar ante el tribunal que los encartados actuaron de manera conjunta, configurando una turba con fines criminales para acorralar y dar muerte a Abreu Quezada.
Las fiscales encargadas del proceso investigativo, Joanna García Rivas y Luisa García, han compilado un conjunto sólido de pruebas que, conforme sostienen, acreditan no solo la comisión del hecho, sino también las circunstancias que rodearon su ejecución.
Según se detalla en la instancia, el suceso se originó mientras la víctima conducía un camión recolector del ayuntamiento de Santiago por la Circunvalación Sur, en el sector ensanche Bermúdez. En ese trayecto, habría sido interceptado por un motoconchista —actualmente prófugo— junto a otros motoristas, quienes le exigían detenerse alegando un supuesto roce vehicular. Sin embargo, al percibir una actitud violenta y amenazante, el conductor optó por no detener su marcha.
La investigación preliminar establece que uno de los agresores descendió de su motocicleta y la colocó deliberadamente frente al camión para obligarlo a detenerse. No obstante, la víctima continuó avanzando, arrastrando la motocicleta. A partir de ese momento, se desencadenó una persecución prolongada por varios kilómetros, hasta que los agresores lograron alcanzarlo en el Palacio de Justicia, donde Abreu Quezada ingresó con el vehículo intentando resguardarse de la multitud hostil que lo acechaba.
El Ministerio Público enfatiza que no existen evidencias que indiquen que alguno de los motoristas resultara lesionado durante el incidente, desmintiendo así cualquier alegato en ese sentido.
En el plano jurídico, la Fiscalía ha calificado provisionalmente los hechos como violaciones a los artículos 265, 266, 296, 297 y 302 del Código Penal Dominicano, relativos a asociación de malhechores y asesinato. La acusación sostiene que los implicados actuaron con clara intención homicida, evidenciada incluso por expresiones captadas en material audiovisual, donde se escucha a los agresores incitar a la muerte de la víctima con frases como “mátalo, mátalo”.
Entre las pruebas recabadas, las autoridades cuentan con un arma blanca tipo cuchillo de caza, de color negro, que habría sido utilizada por uno de los imputados para ocasionar la herida mortal en la extremidad inferior derecha del hoy occiso.












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