Santo Domingo. La Arquidiócesis de Santo Domingo manifestó su profunda solidaridad con el pueblo venezolano ante la tragedia provocada por los fuertes terremotos que sacudieron esa nación el pasado 24 de junio, dejando un saldo de fallecidos, heridos, desaparecidos y cuantiosos daños materiales en varias comunidades.
Mediante un mensaje dirigido a la nación sudamericana, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, expresó el dolor con el que la Iglesia dominicana ha recibido las noticias sobre los devastadores efectos de los sismos, que han sumido en el luto y la incertidumbre a miles de familias venezolanas.
El prelado señaló que la tragedia ha conmovido profundamente a la comunidad católica dominicana, que observa con preocupación las consecuencias humanas y sociales derivadas del desastre natural. En ese sentido, aseguró que la Iglesia mantiene presente en sus oraciones a todas las personas afectadas por esta emergencia.
Mons. Morel hizo una mención especial a las familias que han perdido seres queridos, reconociendo el inmenso sufrimiento que supone enfrentar una pérdida inesperada en circunstancias tan dolorosas. Asimismo, expresó su cercanía con quienes permanecen a la espera de noticias sobre familiares desaparecidos, enfrentando horas de angustia e incertidumbre.
“Como Iglesia de Santo Domingo, nos unimos espiritualmente al pueblo venezolano y elevamos nuestras oraciones por todas las víctimas de esta tragedia. Compartimos su dolor y confiamos en que Dios les concederá la fortaleza necesaria para superar estos momentos tan difíciles”, expresó el arzobispo coadjutor.
El mensaje también destacó la importancia de la solidaridad entre los pueblos en tiempos de crisis, subrayando que las manifestaciones de apoyo, acompañamiento y fraternidad constituyen un signo concreto de esperanza para quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
En ese contexto, la Arquidiócesis recordó que la misión de la Iglesia trasciende fronteras y se hace presente allí donde las personas padecen las consecuencias de guerras, catástrofes naturales, emergencias humanitarias o cualquier otra circunstancia que amenace la dignidad humana.
De igual manera, Mons. Morel elevó una oración especial para que Dios conceda consuelo a las familias enlutadas, fortalezca a los heridos durante su recuperación y acompañe a los equipos de rescate, voluntarios y autoridades que trabajan para asistir a las comunidades afectadas.
El prelado también invocó la protección de la Santísima Virgen María sobre el pueblo venezolano, pidiendo que su amparo maternal sostenga a quienes hoy enfrentan el dolor de la pérdida, la incertidumbre por los desaparecidos y las dificultades derivadas de la destrucción causada por los terremotos.
La Arquidiócesis de Santo Domingo resaltó que, en medio de las pruebas más difíciles, la fe se convierte en una fuente de fortaleza espiritual capaz de alimentar la esperanza y promover gestos concretos de fraternidad y ayuda mutua entre las personas y las naciones.
Asimismo, reafirmó su compromiso de acompañar espiritualmente a los pueblos afectados por desastres naturales y situaciones de emergencia, promoviendo la oración y la solidaridad como herramientas fundamentales para enfrentar el sufrimiento humano.













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