Arancel de EE. UU. genera inquietud en exportadores dominicanos y amenaza competitividad de zonas francas

SANTO DOMINGO.- La decisión de la Administración del presidente estadounidense Donald Trump de aplicar un arancel adicional de 12.5 % a las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos ha encendido las alertas en el Gobierno y en el sector productivo nacional, que observan con cautela las posibles repercusiones sobre el principal mercado de destino de los productos dominicanos.

Un análisis elaborado por la firma Naut & Associates Consulting Group advierte que la medida impactará especialmente a sectores estratégicos de exportación como los dispositivos médicos, cigarros, joyería, confecciones textiles, productos farmacéuticos, artículos plásticos, equipos de diagnóstico médico y cacao en grano.

El estudio identifica a la industria de confecciones de zonas francas como una de las más vulnerables, debido a que competirá con una carga arancelaria superior a la de países centroamericanos como Guatemala, El Salvador y Honduras, cuyos productos enfrentarán una tasa menor, lo que podría traducirse en una pérdida de competitividad para la oferta dominicana.

En el caso de los dispositivos médicos, uno de los principales renglones exportadores del país, la investigación señala que, aunque las empresas multinacionales podrían absorber inicialmente el costo adicional dentro de sus cadenas globales de suministro, existe el riesgo de que futuras inversiones o líneas de producción sean trasladadas a mercados con condiciones arancelarias más favorables.

La industria tabacalera también figura entre las actividades afectadas. Según el informe, el nuevo gravamen se suma a incrementos aplicados en años recientes y podría reducir los márgenes de ganancia de fabricantes dominicanos e importadores estadounidenses, especialmente frente a competidores regionales con menores tasas impositivas.

Los especialistas también advierten sobre riesgos indirectos asociados a la medida, entre ellos una posible desviación de inversión extranjera hacia otros países, presión sobre el empleo formal en las zonas francas y un mayor escrutinio de los procesos de cumplimiento comercial por parte de las autoridades estadounidenses.

El documento destaca que República Dominicana quedó fuera de los mecanismos de exención o trato preferencial otorgados a otras economías durante el proceso de revisión realizado por Estados Unidos, situación que coloca al país en desventaja frente a varios competidores internacionales.

De acuerdo con la evaluación, el aumento arancelario podría traducirse en mayores costos para los consumidores estadounidenses, reducción de la participación de mercado de productos dominicanos y una disminución de la rentabilidad de las empresas exportadoras.

La medida fue adoptada por Washington tras investigaciones realizadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, mediante las cuales se concluyó que varias economías, incluida la República Dominicana, no aplican de forma suficientemente efectiva restricciones a la importación de bienes vinculados al trabajo forzado.

Ante este escenario, organizaciones empresariales como el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo) y la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona) han llamado a evaluar con detenimiento el alcance de la disposición y a fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado para proteger la competitividad del aparato exportador nacional.

Los gremios coinciden en que el desafío debe enfrentarse mediante el diálogo, la negociación y el diseño de una estrategia que permita preservar la posición de República Dominicana dentro de las cadenas de suministro y del mercado estadounidense.

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