El fenómeno climático de El Niño continuará intensificándose durante los próximos meses y podría alcanzar una categoría considerada “muy fuerte” hacia finales de 2026, con repercusiones que eventualmente se prolongarían hasta 2027, de acuerdo con las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La evolución del fenómeno mantiene especial atención en República Dominicana, debido a que históricamente sus episodios han estado vinculados con una disminución de las precipitaciones, temperaturas más elevadas y un incremento del riesgo de sequía meteorológica. El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) ha advertido que este escenario podría traducirse en una mayor presión sobre las reservas de agua durante el segundo semestre del año.
Según la OMM, existe prácticamente un 100 % de probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027, lo que representa un nivel de certeza mayor al contemplado en pronósticos anteriores.
Océano Pacífico registra un calentamiento excepcional
Uno de los principales indicadores del fortalecimiento del fenómeno se encuentra en las condiciones observadas en el Pacífico tropical. En la región conocida como Niño 3.4, utilizada como una de las principales referencias para medir la intensidad de El Niño, las anomalías de temperatura alcanzaron aproximadamente los 2 grados Celsius durante julio y posteriormente se elevaron a valores semanales de entre 2.2 y 2.6 grados entre finales de ese mes y mediados de agosto.
El calentamiento también ha sido particularmente marcado bajo la superficie oceánica. Durante julio y principios de agosto se registraron, en determinados puntos, temperaturas superiores en más de 8 grados Celsius al promedio, una señal que evidencia la considerable cantidad de calor acumulada en las aguas del Pacífico tropical.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, ha advertido que, si se mantiene la trayectoria actual, este episodio podría superar en intensidad a los registrados desde el inicio de las observaciones sistemáticas, en 1950. Hasta ahora, solamente tres episodios habían alcanzado la categoría de “muy fuerte”.
En la misma dirección, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) proyecta un fortalecimiento significativo y calcula una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.
Para el período octubre-diciembre, la NOAA estima además en 69 % la posibilidad de que el fenómeno presente una intensidad superior a la observada en los eventos registrados desde 1950, tomando como referencia su índice relativo de temperatura oceánica.
¿Qué significa para República Dominicana?
Aunque la evolución de El Niño constituye un factor de vigilancia para República Dominicana, los especialistas aclaran que su fortalecimiento no significa necesariamente que el país vaya a experimentar una sequía severa ni permite establecer con precisión, desde ahora, cuánto lloverá en cada provincia.
La propia OMM señala que los efectos de un episodio muy fuerte no son uniformes en todas las regiones, debido a que su comportamiento está condicionado por la época del año y por la interacción con otros patrones atmosféricos y oceánicos, incluido el comportamiento del Atlántico.
No obstante, Indomet ha señalado que existe una relación histórica entre El Niño y una reducción de las precipitaciones en República Dominicana, acompañada de un mayor riesgo de sequía meteorológica y temperaturas por encima de los valores habituales.
Desde mayo, el organismo había proyectado una transición hacia condiciones de déficit de lluvias durante el segundo semestre de 2026 y llamó la atención sobre la posibilidad de una reducción progresiva de las reservas de agua. Ante este panorama, recomendó fortalecer las medidas preventivas y la planificación en áreas estratégicas como la agricultura, la generación energética y el abastecimiento de agua potable.
El escenario de calor también ha comenzado a reflejarse en los registros nacionales. Indomet informó que durante junio se rompieron récords de temperatura en varias estaciones meteorológicas, incluido un registro de 39.9 grados Celsius en Sabaneta, Santiago Rodríguez.
Influencia sobre la temporada ciclónica
Otro aspecto de interés para el país es la incidencia que El Niño puede tener sobre la actividad ciclónica del Atlántico. El fenómeno suele favorecer un incremento de la cizalladura vertical del viento, condición atmosférica que dificulta la organización y fortalecimiento de los ciclones tropicales.
Precisamente, Indomet tomó en consideración la presencia de El Niño como uno de los factores que contribuyeron a las proyecciones de una temporada ciclónica de 2026 con una actividad ligeramente inferior a la normal.
Sin embargo, esta condición no elimina el peligro para República Dominicana. Las autoridades meteorológicas han insistido en que un solo ciclón tropical que encuentre condiciones favorables y se desplace hacia La Española puede ocasionar daños considerables, independientemente de que la temporada general presente una actividad por debajo del promedio.
Los registros históricos analizados por Indomet muestran que durante episodios moderados o fuertes de El Niño los impactos directos de ciclones sobre territorio dominicano han sido menos frecuentes. Se trata, sin embargo, de una tendencia histórica que no permite descartar la posibilidad de que un sistema tropical afecte al país durante una temporada determinada.
El calor global también podría aumentar
Las consecuencias del fortalecimiento de El Niño podrían trascender las condiciones meteorológicas regionales. La OMM prevé que el fenómeno alcance su máxima intensidad hacia finales de 2026, aunque parte de sus efectos sobre la temperatura promedio del planeta podrían manifestarse con mayor fuerza posteriormente.
Wilfran Moufouma Okia, responsable de los servicios de predicción climática de la OMM, explicó que después de un episodio de El Niño suele producirse un impulso temporal en las temperaturas globales, por lo que 2027 podría convertirse en el año más cálido desde que existen registros.
La organización recuerda que El Niño es un fenómeno natural y no es provocado por el cambio climático. Sin embargo, la combinación de ambos factores puede intensificar determinados extremos climáticos, al alterar los patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica en distintas partes del planeta.
Para República Dominicana, el principal desafío asociado a la evolución de este episodio radica en la posibilidad de enfrentar un período prolongado caracterizado por menores precipitaciones, temperaturas más elevadas y una mayor presión sobre las reservas de agua, lo que hace necesario reforzar desde ahora las medidas de prevención y gestión de los recursos disponibles.













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