Por Ariel Cabral
Cada 10 de octubre, el mundo conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia del bienestar emocional, la prevención de los trastornos mentales y la necesidad de garantizar que todas las personas puedan recibir atención oportuna, digna y de calidad.
La conmemoración es una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que busca colocar en el centro a quienes han vivido problemas de salud mental, reconociendo que sus testimonios y conocimientos deben contribuir a mejorar los servicios, las políticas públicas y las decisiones que afectan sus vidas.
Más que una jornada de sensibilización, la fecha constituye un llamado a escuchar a quienes atraviesan situaciones difíciles, superar los prejuicios y construir entornos donde pedir ayuda no sea motivo de vergüenza ni discriminación.
Una realidad que no debe ignorarse
La salud mental forma parte integral de la salud y el bienestar de las personas. Influye en la manera en que enfrentamos las dificultades, establecemos relaciones, estudiamos, trabajamos y participamos en la sociedad.
La OMS informó en septiembre de 2026 que más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna afección de salud mental. La magnitud de esta cifra evidencia la necesidad de fortalecer la prevención, ampliar el acceso a los servicios de atención y garantizar el acompañamiento de quienes lo necesitan.
La ansiedad, la depresión y otros trastornos pueden afectar la vida cotidiana, las relaciones familiares y el desempeño laboral. Sin embargo, sus manifestaciones no son iguales en todas las personas, y experimentar tristeza, preocupación o agotamiento no significa necesariamente padecer un trastorno mental.
Por eso, reconocer las señales de alerta y buscar orientación profesional cuando el malestar persiste o interfiere con las actividades habituales puede contribuir a recibir el apoyo adecuado.
Romper el silencio y los prejuicios
Uno de los principales desafíos en torno a la salud mental es el estigma que todavía acompaña a quienes buscan ayuda psicológica o psiquiátrica. En ocasiones, estas personas enfrentan comentarios que minimizan su sufrimiento, cuestionan su fortaleza o les recomiendan simplemente cambiar de actitud.
Expresiones como «pon de tu parte», «eso está en tu cabeza» o «tienes que ser más fuerte» pueden aumentar la sensación de aislamiento cuando se utilizan para desestimar el sufrimiento ajeno.
La empatía, en cambio, permite ofrecer un espacio seguro para hablar, escuchar sin interrumpir y acompañar sin emitir juicios. No siempre es necesario tener una respuesta para ayudar; a veces, prestar atención y facilitar el acceso a un profesional puede representar un primer paso importante.
La salud mental tampoco debe reducirse a una responsabilidad individual. Las familias, los centros educativos, los lugares de trabajo, las comunidades y las instituciones públicas tienen un papel en la creación de ambientes seguros, respetuosos y favorables para el bienestar emocional.
La importancia de buscar ayuda a tiempo
El cuidado de la salud mental implica reconocer los propios límites, mantener vínculos de apoyo y acudir a profesionales capacitados cuando sea necesario. La atención puede incluir psicoterapia, evaluación psiquiátrica, medicamentos cuando estén indicados y otras intervenciones adaptadas a las necesidades de cada persona.
También es importante prestar atención a cambios persistentes en el sueño, el apetito, el estado de ánimo, la concentración, las relaciones personales o el interés por actividades que antes resultaban agradables. Estas señales no permiten establecer un diagnóstico por sí solas, pero pueden indicar la conveniencia de consultar a un especialista.
Hablar con alguien de confianza, mantener rutinas saludables y evitar el aislamiento pueden contribuir al bienestar, aunque no sustituyen la atención profesional cuando esta es necesaria.
Asimismo, cuando una persona expresa deseos de hacerse daño o de no continuar viviendo, es fundamental tomar sus palabras en serio, procurar ayuda inmediata y no dejarla sola ante un peligro inminente.
Escuchar para transformar la atención
El lema de 2026 plantea un desafío que va más allá de permitir que las personas cuenten sus experiencias. La OMS propone que quienes han vivido problemas de salud mental participen de manera significativa en el diseño, la ejecución y la evaluación de los servicios que reciben.
Esto supone reconocer sus derechos, respetar su autonomía y tomar en cuenta sus necesidades al formular políticas y programas. También implica fortalecer los servicios comunitarios para que las personas puedan recibir atención y apoyo sin quedar apartadas de sus familias y de la sociedad.
La recuperación no es idéntica para todos. Cada historia tiene circunstancias particulares, por lo que la atención debe ofrecerse con respeto, confidencialidad y sin discriminación.
Un compromiso de todos los días
En República Dominicana, como en el resto del mundo, la conmemoración representa una oportunidad para promover conversaciones abiertas sobre salud mental, combatir los prejuicios y recordar la importancia de acudir a servicios profesionales cuando se necesita orientación.
El compromiso debe mantenerse durante todo el año mediante la educación, la prevención, el acompañamiento familiar, la formación de profesionales y el fortalecimiento de los servicios de atención.
En este 10 de octubre, el mensaje es claro: escuchar sin juzgar, acompañar con empatía y garantizar una atención digna puede marcar una diferencia en la vida de quienes atraviesan dificultades emocionales o trastornos mentales.
Cuidar la salud mental es cuidar la vida. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un paso valiente hacia el bienestar.













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