Santo Domingo.– Las principales organizaciones criminales que operan en Haití enfrentan un escenario de creciente presión militar que ha colocado a sus cabecillas ante la disyuntiva de aceptar un proceso de negociación o exponerse a una ofensiva que podría desarticular sus estructuras armadas.
En medio de esta coyuntura, Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou, líder de la peligrosa organización 400 Mawozo, habría solicitado la intervención de las Naciones Unidas para propiciar un acercamiento con las fuerzas internacionales desplegadas en territorio haitiano.
La petición, contenida en una comunicación dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, se produce tras el reforzamiento del contingente salvadoreño en Puerto Príncipe, donde más de 2,000 efectivos participan en operaciones dirigidas a localizar a cuatro militares desaparecidos luego de un ataque atribuido a grupos armados.
Joseph sostiene que las advertencias del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, podrían desencadenar una escalada de enfrentamientos y represalias con consecuencias devastadoras para la población civil. Por ello, plantea el envío de una misión de las Naciones Unidas que facilite un mecanismo de diálogo y mediación.
Sin embargo, el aparente interés de las bandas por encontrar una salida negociada contrasta con el historial de violencia que pesa sobre estas organizaciones, vinculadas a secuestros, extorsiones, tráfico de armas y drogas, además del control territorial mediante el terror.
Estados Unidos mantiene una recompensa de hasta un millón de dólares por informaciones que conduzcan a la captura de Joseph, señalado por su presunta participación en el secuestro de 17 misioneros cristianos en 2021, quienes permanecieron cautivos durante aproximadamente dos meses.
La solicitud de mediación también coincide con operaciones de la Policía haitiana que han dejado alrededor de 20 presuntos integrantes de bandas muertos en intervenciones recientes en la zona de Arcahaie, al noroeste de Puerto Príncipe.
La eventual apertura de conversaciones plantea interrogantes sobre las condiciones que exigirían los grupos armados y las garantías necesarias para restablecer la seguridad y proteger a una población que continúa atrapada en medio de la violencia.













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