Celebran misa de Cuaresma en la Catedral Stella Maris con el alto mando de la Policía Nacional

Santo Domingo Este. — En el marco del primer domingo de Cuaresma, la Catedral Stella Maris acogió una solemne Celebración Eucarística que reunió a autoridades eclesiásticas y la plana mayor de la Policía Nacional en un ambiente de profunda oración y recogimiento espiritual.

La ceremonia fue presidida por el obispo de la Diócesis Stella Maris, monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, y contó con la presencia del director general de la institución, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, acompañado de su esposa, la señora Lonie Catherine Seijo de Cruz, así como de altos oficiales y alistados que se sumaron a este espacio de reflexión.

Cuaresma: Un camino de conversión y firmeza

En su homilía, monseñor Ruiz centró su mensaje en el llamado bíblico a combatir el pecado y no ceder ante las tentaciones, recordando que este tiempo litúrgico representa un combate espiritual necesario para la purificación del alma. A partir de la figura de la serpiente en el Edén, el prelado explicó que el mal no se presenta de forma aterradora, sino seductora. “El éxito del maligno es que no asusta; se convierte en un imán que atrae”, advirtió, invitando a los presentes a reconocer sus vulnerabilidades para no dejarse desviar por promesas de poder o prestigio.

El obispo subrayó que la estrategia para triunfar es la misma que utilizó Jesús en el desierto: no negociar con el mal. “Jesús no dialogó con el demonio; respondió con la firmeza de la Palabra”, señaló, animando a los fieles a dar respuestas valientes ante cualquier intento de abandonar los principios cristianos.

Vocación y bendición pastoral

Durante el acto, se resaltó la labor policial como una auténtica vocación orientada al bien común. Monseñor Ruiz enfatizó que el verdadero éxito de una persona no reside en la magnitud de su cargo, sino en la firmeza de su fe y en la coherencia de sus valores dentro de la familia y el servicio público.

Al finalizar la Eucaristía, el prelado impartió una bendición especial al mayor general Cruz Cruz y a su esposa, elevando plegarias para que la gracia divina guíe sus pasos y fortalezca el espíritu de servicio de todos los hombres y mujeres que integran la institución. La solemnidad de la jornada fue realzada por las interpretaciones del Coro San Judas Tadeo, cuyas piezas sacras invitaron a la asamblea a reafirmar su compromiso con la paz y la justicia social bajo el amparo de la fe.

 

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