Comunidades de venezolanos residentes en distintos países protagonizaron este viernes manifestaciones espontáneas de júbilo tras conocerse informaciones sobre la presunta captura del presidente Nicolás Maduro, un hecho que para amplios sectores de la diáspora marca el final de un prolongado ciclo político caracterizado por la crisis institucional, económica y social en Venezuela.
Desde tempranas horas, ciudades con alta presencia de migrantes venezolanos se convirtieron en escenarios de concentraciones, caravanas y vigilias. En Estados Unidos, especialmente en Miami, Doral, Orlando, Houston y Nueva York, cientos de personas se reunieron portando banderas tricolor, entonando el himno nacional y coreando consignas como “¡Venezuela libre!” y “Sí se pudo”, en un ambiente cargado de emoción, lágrimas y abrazos entre compatriotas.
Escenas similares se repitieron en América Latina, particularmente en Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Panamá y Argentina, donde miles de venezolanos han reconstruido sus vidas tras emigrar en los últimos años. En plazas públicas y avenidas principales, los manifestantes celebraron lo que consideran una reivindicación histórica frente a años de persecución política, escasez, colapso de los servicios públicos y separación familiar.
En Europa, comunidades venezolanas en España, Italia, Portugal, Francia y Alemania también se sumaron a las celebraciones. En ciudades como Madrid, Barcelona y Mallorca se realizaron concentraciones pacíficas con banderas, música y mensajes de esperanza, destacando el deseo colectivo de que se inicie una etapa de reconciliación nacional y reconstrucción democrática.
A través de redes sociales, la diáspora venezolana amplificó las expresiones de alegría con transmisiones en vivo, mensajes de agradecimiento y testimonios personales. Muchos recordaron a familiares que permanecen en Venezuela y a quienes no sobrevivieron a la crisis, subrayando que la celebración también tiene un tono de memoria, justicia y reivindicación.
Para numerosos venezolanos en el exterior, este acontecimiento representa la posibilidad real de un proceso de transición democrática, el restablecimiento del Estado de derecho y la apertura de un camino que permita el regreso digno y seguro de millones de migrantes. Líderes comunitarios y activistas destacaron que la prioridad ahora debe ser la protección de la población civil, el respeto a los derechos humanos y la construcción de instituciones legítimas y transparentes.
No obstante, junto al entusiasmo, también surgieron llamados a la prudencia y responsabilidad. Voces de la diáspora insistieron en la necesidad de evitar triunfalismos prematuros y de acompañar los próximos pasos con unidad, diálogo y respaldo internacional, a fin de garantizar una salida política sostenible y pacífica para Venezuela.
Mientras continúan las reacciones y pronunciamientos a nivel global, la comunidad venezolana en el mundo permanece atenta al desarrollo de los acontecimientos, consciente de que se abre un nuevo capítulo en la historia del país, cargado de esperanza, desafíos e incertidumbre, pero también de la firme convicción de que un futuro distinto es posible.















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