El Papa envía ayuda humanitaria a Ucrania con medicamentos y más de mil radiadores eléctricos

Por Victoria Cardiel (ACI Prensa). Ciudad del Vaticano. El papa León XIV envió a Ucrania un cargamento humanitario con medicamentos urgentes y más de 1.000 radiadores eléctricos para ayudar a la población afectada por la guerra. Según informó el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se trata de una respuesta a la “petición desesperada” realizada por varios obispos del país ante la grave situación provocada por los últimos bombardeos del ejército ruso, especialmente en la zona de Zaporiyia. A través de la Limosnería Apostólica, el Pontífice ha dispuesto el envío de un camión con fármacos esenciales para hacer frente a lo que el organismo que dirige el Cardenal Konrad Krajewski ha calificado como una “desastrosa emergencia humanitaria”. El valor comercial del cargamento “supera el millón de euros y ha sido posible, en gran parte, gracias a la colaboración de la Fundación Banco Farmacéutico ETS”, según el comunicado. Una población exhausta por los ataques La guerra, que sacude Ucrania desde hace cuatro años, continúa dejando tras de sí destrucción, desplazamientos forzados y miles de familias rotas. En este contexto, los obispos ucranianos trasladaron al Papa el clamor de una población exhausta por los ataques y por el deterioro de las infraestructuras básicas. Uno de los llamamientos más urgentes fue el del Obispo de Járkov-Zaporiyia, Mons. Pavlo Honcharuk, quien alertó de la situación de más de 800 familias —todo un barrio— que se han quedado sin calefacción tras los ataques contra infraestructuras energéticas, daños que no pueden repararse a corto plazo, según informó Vatican News. Ante la inminencia del frío y la falta de recursos, el prelado solicitó ayuda directa al limosnero pontificio, el Cardenal Krajewski. Como respuesta, este 24 de febrero han llegado a Zaporiyia tanto los medicamentos como los radiadores eléctricos de aceite adquiridos en Italia. Los más de 1.000 dispositivos permitirán proporcionar una fuente básica de calefacción a las familias afectadas, muchas de las cuales se han visto obligadas a refugiarse en alojamientos improvisados o en espacios comunitarios calentados con generadores. Según ha informado la Limosnería Apostólica, pese a las dificultades logísticas y operativas derivadas del conflicto, el material será distribuido en breve en las zonas más castigadas por los bombardeos. Esta iniciativa se enmarca en la constante cercanía que la Santa Sede y la Iglesia local han mostrado hacia la población ucraniana desde el inicio de la invasión. El pasado domingo, durante el rezo del Ángelus, el Papa instó a pactar un alto el fuego en Ucrania «sin demora», cuando se cumplen cuatro años de la invasión por parte de Rusia de este territorio. El Pontífice insistió en que la paz “no puede ser aplazada” y debe traducirse en decisiones responsables. “En mi corazón está todavía la dramática situación que está ante los ojos de todos. ¡Cuántas víctimas, cuántas vidas y familias rotas, cuánta destrucción, cuántos sufrimientos indescriptibles!”, afirmó el Pontífice. León XIV subrayó que “cada guerra es, verdaderamente, una herida infligida a toda la familia humana. Deja tras de sí muerte, devastación y una estela de dolor que marca generaciones”. En este sentido, renovó su llamamiento: “¡Que cesen las armas, que terminen los bombardeos, que se llegue sin demora a un alto el fuego y se fortalezca el diálogo para abrir el camino a la paz!”. Asimismo, invitó a unirse en oración “por el martirizado pueblo ucraniano y por todos aquellos que sufren a causa de esta guerra y de cualquier otro conflicto en el mundo, para que pueda brillar sobre nuestros días el don tan esperado de la paz”. Cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania la línea del frente se encuentra estancada en un largo pulso sin cambios decisivos. Moscú domina cerca del 20% del territorio ucraniano, una extensión poco mayor de la de hace dos años: desde 2024 controla solo un 1,5% más de territorio, algo más de 6.000 kilómetros cuadrados, a pesar de los ingentes esfuerzos y recursos destinados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *