Entre honras, memoria y afecto dan último adiós a Ramón Alburquerque en Jardín Memorial

Santo Domingo. Rodeado de respeto, gratitud y recuerdos imborrables, familiares, dirigentes políticos, legisladores, amigos y militantes despidieron este domingo al ingeniero, académico y dirigente político Ramón Alburquerque Ramírez, cuyos restos fueron sepultados en el Jardín Memorial, en una jornada marcada por la solemnidad y la memoria colectiva.

Las honras fúnebres incluyeron un recorrido cargado de simbolismo por la Liga Municipal Dominicana (LMD), el Congreso Nacional y la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM), espacios donde se evocó su legado democrático, su aporte intelectual y su profunda dimensión humana antes de su sepultura.

Uno de los momentos más emotivos se vivió en la Liga Municipal Dominicana, institución vinculada a uno de los episodios más recordados de su vida pública. El presidente de la LMD, Víctor D’Aza, rememoró la crisis institucional del 26 de enero de 1999, cuando Alburquerque, entonces presidente del Senado, acudió al lugar en medio de tensiones políticas.

D’Aza recordó que una verja impedía el acceso al recinto. “Había una verja ahí, como si fuera el muro de Berlín”, expresó, al relatar el momento en que Alburquerque, enfrentando la negativa de entrada, pronunció la frase «entren tó´coño», que con los años se convirtió en símbolo de aquel episodio. El funcionario explicó que se trató de una expresión de impotencia humana, ofreciendo disculpas póstumas por las críticas que recibió en su momento.

Posteriormente, los restos fueron trasladados al Congreso Nacional, donde se rindieron honras fúnebres encabezadas por el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, quien expresó que el país despedía a uno de sus más notables pensadores.

“Hablar de Ramón Alburquerque es hablar de inteligencia lúcida, de formación virtuosa y de una vocación permanente por el conocimiento”, afirmó De los Santos, ante legisladores, autoridades civiles y militares, familiares y figuras del ámbito académico y político.

La despedida continuó en la Casa Nacional del PRM, donde el presidente del partido, José Ignacio Paliza, resaltó la sólida trayectoria académica de Alburquerque, recordando su doctorado en la Colorado School of Mines, a la que definió como “el Harvard de esa industria”.

En el plano político, Paliza fue enfático al desmontar los señalamientos que durante años acompañaron su figura. “Sus detractores hicieron creer que Ramón era violento. Ramón era todo menos violento”, expresó, al describirlo como un hombre amante de la naturaleza, la poesía y la música, y subrayar que su actuación en 1999 estuvo guiada por la responsabilidad democrática y el respeto institucional.

Así, entre aplausos contenidos, lágrimas y silencios elocuentes, República Dominicana despidió a Ramón Alburquerque, dejando en la historia el testimonio de una vida dedicada al pensamiento, la democracia y el servicio público.

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