Santiago. La Iglesia católica elevó una de sus denuncias más severas en los últimos tiempos al advertir que en la República Dominicana muchas personas están perdiendo la vida no solo por causa de sus enfermedades, sino porque se les niegan los medicamentos indispensables debido a la corrupción enquistada en la administración pública.
La acusación está contenida en el editorial de esta semana del semanario Camino, órgano oficial de reflexión social y pastoral de la Iglesia, bajo el título “Una carta para todos”, en el que se respalda y profundiza el mensaje de la reciente Carta Pastoral del Episcopado Dominicano, difundida con motivo del inicio del año y de la solemnidad de Nuestra Señora de la Altagracia.
El texto, que será leído y compartido en todas las parroquias del país a partir del domingo 25 de enero, describe un panorama nacional marcado por el dolor, la injusticia y la indiferencia, al punto de afirmar que, ante esta realidad, “Jesucristo llora”.
“Jesucristo sigue derramando hoy sus lágrimas ante tantas tumbas de nuevos Lázaros”, señala la publicación, aludiendo a hombres y mujeres que mueren en el anonimato, víctimas de un sistema que, en lugar de protegerlos, les cierra el acceso a la salud y a la dignidad básica.
La Iglesia no se limita a una reflexión espiritual, sino que apunta directamente a los responsables. En uno de los párrafos más duros del editorial se lee:
“Llora por tantas muertes de enfermos cuyas medicinas les fueron negadas por las manos manchadas de la corrupción”.
El semanario sostiene que detrás de cada receta no despachada y de cada tratamiento interrumpido hay decisiones humanas, intereses económicos y redes de complicidad que convierten la enfermedad en sentencia de muerte para los más pobres.
En ese sentido, Camino reclama una justicia firme, independiente y sin privilegios, capaz de sancionar de manera ejemplar a los funcionarios y actores involucrados, en proporción al daño irreparable causado a la sociedad dominicana.
La denuncia se extiende a otros dramas que, según la Iglesia, desgarran el tejido social: la violencia intrafamiliar, el crimen organizado, la delincuencia cotidiana, el tráfico y consumo de drogas, así como los constantes accidentes de tránsito provocados por la imprudencia y el irrespeto sistemático a las leyes.
El editorial también expresa su pesar por la pérdida de miles de vidas jóvenes atrapadas en ese círculo de violencia, y por los abortos que impiden el nacimiento de niños que nunca llegan a ver la luz.
En el plano pastoral, los obispos anunciaron que el eje central de la Iglesia dominicana para el año 2026 será “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, una invitación a que la fe no se quede en discursos, sino que se traduzca en conducta ética, responsabilidad pública y solidaridad concreta con los más vulnerables.
En el numeral 41 de la Carta Pastoral se describe con crudeza la precariedad en que viven miles de familias dominicanas, una realidad que, según los obispos, “desgarra el corazón” de la fe cristiana.
“Que las lágrimas de Jesús nos lleven a dar testimonio auténtico de nuestra fe, donde el bautizado brille siempre por su seriedad y honestidad”, subraya el documento.
Finalmente, la Iglesia exhorta a sacerdotes, movimientos apostólicos y comunidades parroquiales a estudiar, compartir y reflexionar este mensaje, no solo como un llamado espiritual, sino como una interpelación directa a la conciencia nacional frente a la corrupción, la indiferencia y la pérdida del valor sagrado de la vida humana.













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