Santiago. La violencia volvió a golpear con fuerza este fin de semana. Falleció la madrugada del sábado el chofer de transporte público Crecencio Nolasco Cruz, quien había resultado gravemente herido durante un atentado a tiros dirigido contra la subdirectora del Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey, identificada solo como Laura.
El ataque se produjo la tarde del viernes en la avenida Tamboril, sector Monterico, en el distrito municipal Santiago Oeste, cuando la funcionaria se desplazaba en una yipeta Mitsubishi Montero Sport blanca, tras salir de un establecimiento comercial.
En medio de la ráfaga de disparos, Nolasco Cruz, conductor de la ruta F, fue alcanzado por un proyectil. Fue trasladado de urgencia al Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, donde permaneció en estado crítico hasta que se confirmó su deceso, según informaron fuentes médicas.
Aunque la subdirectora resultó ilesa, el vehículo en el que viajaba presenta al menos siete impactos de bala, evidencia de la violencia con que fue ejecutado el atentado.
Informes preliminares indican que los agresores, encapuchados y a bordo de una motocicleta en marcha, abrieron fuego directamente contra la yipeta y emprendieron la huida.
Agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) se presentaron en el lugar para iniciar las pesquisas correspondientes, mientras el hecho ha generado profunda consternación entre choferes del transporte público y residentes de la zona.
Las autoridades aseguraron que las investigaciones se mantienen activas para dar con los responsables.
Un antecedente que estremece
Este caso revive un hecho similar ocurrido el 17 de enero de 2019, cuando el subdirector del CCR Rafey Hombres, Jorge Adonis Adames Castro, fue asesinado a tiros en la avenida Circunvalación Sur, próximo al sector El Ingenio Abajo, en Santiago.
Adames Castro viajaba en una yipeta Suzuki junto a tres compañeros de trabajo cuando fue interceptado por desconocidos en un Hyundai Sonata gris. En ese ataque también resultó gravemente herido el agente penitenciario Yunior Mejía, mientras los otros ocupantes salieron ilesos.
En aquella ocasión, las autoridades indicaron que los agresores presuntamente daban seguimiento a las víctimas desde su salida del centro penitenciario.
Dos atentados, cinco años de diferencia y un mismo escenario de violencia que hoy vuelve a enlutar a una familia inocente.














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