Santo Domingo. En una rendición de cuentas marcada por un tono firme y sin concesiones, el presidente Luis Abinader reafirmó que la lucha contra la corrupción es la “columna vertebral” de su gobierno y lanzó una advertencia directa: en su gestión “no hay intocables” y todo funcionario que viole la ley enfrentará consecuencias.
Durante su sexta alocución ante el Congreso Nacional, el mandatario vinculó la modernización del Estado no solo a la digitalización de procesos, sino a una transformación ética profunda, asegurando que sin integridad pública no puede haber eficiencia ni confianza ciudadana.
El jefe de Estado fue categórico al referirse al caso del Seguro Nacional de Salud (Senasa), donde el Gobierno se ha constituido en actor civil para procurar la recuperación de los fondos presuntamente sustraídos. “Mi compromiso es que tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado”, sentenció, tras instruir públicamente al equipo de recuperación del patrimonio público a no descansar hasta lograrlo.
Las investigaciones del Ministerio Público apuntan contra el exdirector de Senasa, Santiago Marcelo Hazim Albainy, junto a varios exfuncionarios y empresarios, acusados de integrar un entramado que habría desviado recursos destinados a la salud de millones de afiliados mediante sobornos, falsificación y lavado de activos.
“Yo tengo amigos, pero no cómplices”, subrayó Abinader, dejando claro que no habrá interferencias ni presiones en los procesos judiciales. Aseguró además que se ha fortalecido como nunca la independencia del Ministerio Público, respetando la separación de poderes para que la justicia actúe como límite real al poder político.
El mandatario también destacó reformas estructurales para blindar el sistema institucional, entre ellas la actualización del Código Penal, las modificaciones al Código Procesal Penal y la entrada en vigor del reglamento de la Ley de Compras y Contrataciones Públicas, medidas que —según afirmó— buscan cerrar espacios a la impunidad y garantizar mayor transparencia.
En ese contexto, defendió la creación del Ministerio de Justicia como un paso clave para ordenar el sistema y permitir que el Ministerio Público concentre sus esfuerzos exclusivamente en la persecución del delito.
“Mientras yo sea Presidente de la República, no habrá escondites ni silencios cómplices”, proclamó ante la Asamblea Nacional, reiterando que la honestidad en su gestión no es discurso, sino una línea que no se cruza.
Con un mensaje cargado de determinación personal y política, Abinader aseguró que su gobierno no negociará ni retrocederá frente al flagelo de la corrupción. “No habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás”, concluyó.












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