SANTO DOMINGO. En medio de una atmósfera cargada de dolor, lágrimas incontenibles y muestras de profundo pesar, familiares, amigos y compañeros de labores despidieron este jueves a Snayder Almánzar Mena, el joven miembro de la Dirección General de Migración (DGM) que falleció tras permanecer gravemente herido a consecuencia de un accidente de tránsito registrado en la intersección de las avenidas Jiménez Moya e Independencia, en el Distrito Nacional.
Las honras fúnebres estuvieron marcadas por escenas de consternación y por un insistente reclamo de justicia. La temprana partida del joven, de apenas 22 años, ha dejado una profunda herida entre quienes compartieron con él, truncando una trayectoria que apenas comenzaba a consolidarse tanto en el ámbito profesional como académico.
Según las informaciones preliminares, Almánzar Mena se desplazaba en una unidad móvil junto a otros agentes migratorios y miembros del Ejército cuando el vehículo fue impactado por una yipeta cuyo conductor presuntamente habría ignorado la señal roja del semáforo, provocando el aparatoso choque que derivó en la tragedia.
Durante el velatorio y posterior sepelio, allegados evocaron la memoria del joven como la de una persona responsable, disciplinada y dedicada a su familia. Asimismo, resaltaron su compromiso con el servicio público y su firme determinación de construir un futuro promisorio mediante el estudio y el trabajo.
Uno de los momentos más emotivos de la despedida se produjo cuando su padre, Miguel Ángel Almánzar, expresó con visible aflicción el vacío que deja la pérdida de su hijo. Entre lágrimas, recordó que el joven se encontraba próximo a culminar sus estudios de ingeniería y programación, al tiempo que desempeñaba funciones como agente migratorio al servicio del país.
Las palabras del progenitor reflejaron no solo el inmenso dolor de una familia golpeada por la tragedia, sino también la indignación de quienes consideran que el hecho pudo haberse evitado. Para sus seres queridos, la muerte de Snayder representa la interrupción abrupta de un proyecto de vida lleno de metas, aspiraciones y sueños por concretar.
El fallecimiento del joven ha generado una profunda conmoción entre compañeros de trabajo, amigos y vecinos, quienes coinciden en describirlo como un ciudadano ejemplar, comprometido con sus responsabilidades y dedicado a su formación profesional.
Mientras sus familiares intentan sobreponerse a la irreparable pérdida, mantienen la esperanza de que las investigaciones permitan esclarecer con precisión las circunstancias del accidente y establecer las responsabilidades correspondientes, con el propósito de que la muerte del joven no quede impune y que la justicia actúe conforme a la ley.











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