Santo Domingo. Aunque la República Dominicana cuenta actualmente con normativas de construcción más rigurosas para enfrentar eventos sísmicos de gran magnitud, las edificaciones levantadas antes de la actualización de estos reglamentos continúan representando uno de los principales desafíos en materia de seguridad estructural, según explicó el arquitecto Edgar Martínez, exsecretario general del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA).
El experto sostuvo que, tras el devastador terremoto que sacudió a Haití en enero de 2010, el país fortaleció significativamente sus criterios de diseño y construcción mediante la implementación de nuevas exigencias técnicas destinadas a reducir el riesgo de colapso de estructuras durante movimientos telúricos.
Martínez indicó que la actualización normativa incorporó parámetros mucho más estrictos para el análisis y diseño sísmico de edificaciones, disminuyendo considerablemente la vulnerabilidad de las construcciones modernas ante fenómenos de gran intensidad.
“República Dominicana se encuentra en una zona de alta actividad sísmica y nuestra historia geológica así lo confirma. La experiencia haitiana marcó un antes y un después en la forma de concebir las estructuras en el país”, expresó.
El especialista recordó que el Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras (R-001) establece que las edificaciones deben ser proyectadas para soportar una amenaza sísmica con un período de retorno de 2,475 años, lo que equivale a una probabilidad de apenas un dos por ciento de que dicha intensidad sea superada durante un período de 50 años.
A su juicio, esta disposición permite que las construcciones más recientes cuenten con una capacidad de resistencia muy superior frente a terremotos severos, reduciendo significativamente las posibilidades de colapso.
No obstante, advirtió que el verdadero reto radica en identificar y evaluar las edificaciones construidas antes de la entrada en vigor de estas disposiciones, debido a que muchas fueron diseñadas bajo criterios menos exigentes o sin contemplar elementos que hoy son considerados esenciales para la seguridad estructural.
En ese sentido, consideró prioritario desarrollar programas de evaluación de vulnerabilidad en edificaciones públicas, residenciales multifamiliares y estructuras con varias décadas de existencia, con el propósito de determinar posibles debilidades y ejecutar los reforzamientos necesarios para proteger vidas humanas.
Martínez enfatizó que la responsabilidad de supervisar el cumplimiento de la normativa y verificar las condiciones de las construcciones existentes recae en las autoridades competentes, las cuales deben garantizar que los estándares técnicos sean aplicados de manera efectiva.
Asimismo, destacó que la seguridad de una obra no depende únicamente de la calidad del diseño estructural, sino también del control riguroso durante el proceso constructivo.
Explicó que una estructura correctamente diseñada puede perder parte importante de su capacidad de respuesta sísmica cuando, durante la ejecución, se realizan modificaciones no autorizadas, se sustituyen materiales especificados, se altera la colocación del acero de refuerzo o se incumplen los procedimientos establecidos en los planos.
El arquitecto señaló que el reglamento vigente obliga a considerar factores determinantes como la ubicación de la edificación dentro de la zona sísmica correspondiente, las características geotécnicas del terreno, la importancia de la estructura, su regularidad, capacidad de deformación sin colapsar y el control de desplazamientos entre niveles.
Finalmente, subrayó que el cumplimiento de estas exigencias adquiere una relevancia especial en polos urbanos y turísticos como Santo Domingo, Santiago, Punta Cana, La Romana, Puerto Plata y Samaná, donde se concentran importantes desarrollos inmobiliarios, inversiones económicas y una alta densidad poblacional, factores que hacen indispensable mantener elevados estándares de construcción y supervisión técnica para minimizar los riesgos ante un eventual terremoto de gran magnitud.














Deja una respuesta