Baní celebra su mayor símbolo cultural y productivo con el inicio de la Feria del Mango Banilejo

La ciudad de Baní se prepara para vivir desde esta tarde una de sus celebraciones más emblemáticas con la apertura de la Feria del Mango Banilejo, un evento que se extenderá hasta el próximo domingo y que rinde homenaje a una fruta que trasciende su valor comercial para convertirse en parte esencial de la identidad cultural de la provincia. La inauguración está pautada para las 4:00 de la tarde y reunirá a productores, comerciantes, visitantes y amantes de este fruto que distingue a la región.

En esta edición, la feria tendrá como escenario la avenida Fabio Herrera, ubicada a unos 150 metros de la Circunvalación de Baní, debido a los trabajos de remodelación que actualmente se realizan en el parque municipal, tradicional sede de esta actividad. El cambio de ubicación no disminuye las expectativas de una población que cada año espera con entusiasmo esta celebración.

El mango representa uno de los principales motores económicos de Baní y de toda la provincia Peravia. La zona concentra alrededor del 80 % de la producción nacional de esta fruta y cuenta con más de 50 mil tareas dedicadas a su cultivo, convirtiéndose en un referente de la agroindustria dominicana. Además de abastecer el mercado local, gran parte de la producción se exporta hacia destinos como Europa y Estados Unidos, generando importantes ingresos para el país.

Sin embargo, el vínculo de los banilejos con el mango va mucho más allá de las cifras económicas. La actividad productiva genera miles de empleos directos e indirectos, involucrando a agricultores, empacadores, comerciantes y transportistas, así como a numerosos trabajadores extranjeros que participan en las labores agrícolas desde la siembra hasta la cosecha.

Durante la temporada de producción, es común observar el movimiento constante de compradores que llegan desde distintos puntos del país para abastecer mercados, barrios y comunidades. Camionetas, camiones y las tradicionales “guagüitas plataneras” forman parte del paisaje que acompaña la comercialización de esta fruta en toda la geografía nacional.

El arraigo del mango en la vida cotidiana de Baní es tan profundo que más del 60 % de los hogares conserva al menos un árbol en patios y jardines. Para muchas familias, estas plantas no solo ofrecen frutos, sino también espacios de encuentro y convivencia, convirtiéndose en símbolos de hospitalidad y tradición familiar.

Historiadores y estudiosos de la cultura local destacan que el mango ocupa un lugar privilegiado en la memoria colectiva del pueblo. Según relatan, sus árboles han servido durante generaciones como puntos de reunión, escenarios de anécdotas familiares y refugio para quienes regresan a reencontrarse con sus seres queridos.

Entre las variedades tradicionales que todavía sobreviven en los hogares banilejos figuran el mamellito o banilejo, el fabricó, el ñagá, el moraito y el durito. Aunque muchas de estas especies han sido desplazadas en las nuevas plantaciones por variedades híbridas de mayor rentabilidad comercial, numerosas familias continúan preservándolas como parte de su patrimonio cultural.

El folclorista banilejo Dagoberto Tejeda ha señalado en diversas ocasiones que el mango forma parte inseparable de la identidad local. En sus escritos recuerda cómo esta fruta estuvo presente en la alimentación cotidiana de generaciones enteras, así como en las costumbres y tradiciones que caracterizan a la comunidad.

No faltan tampoco las anécdotas, creencias populares y expresiones asociadas al mango. Desde historias sobre variedades con peculiares nombres hasta relatos que hablan de la disminución en la venta de pan durante la cosecha, el fruto ocupa un espacio privilegiado en el imaginario colectivo de Baní.

Asimismo, el mango ha encontrado espacio en la literatura dominicana y en la obra de destacados autores vinculados a la región, consolidándose como un elemento recurrente de inspiración artística y cultural. Su presencia en poemas, relatos y crónicas refleja la profunda conexión entre esta fruta y la vida de los banilejos.

Pese al crecimiento de la industria, persiste la preocupación entre productores, historiadores y gestores culturales por la desaparición gradual de variedades tradicionales. Diversos sectores consideran necesario impulsar políticas de conservación que permitan proteger estos cultivares históricos y garantizar que el legado del mango banilejo continúe formando parte de la identidad de las futuras generaciones.

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