Washington. En un inusual momento bipartidista, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el jueves un proyecto de ley que podría ampliar las protecciones temporales para los inmigrantes haitianos, un esfuerzo con pocas probabilidades de prosperar pero que busca contrarrestar los intentos del presidente Donald Trump de poner fin al programa.
El proyecto de ley, impulsado por los demócratas de la cámara baja con un puñado de republicanos pese a las objeciones del liderazgo del Partido Republicano, exigiría que el gobierno de Trump prorrogue tres años el estatus de protección temporal para los haitianos. Eso permitiría que cientos de miles de inmigrantes que cumplan los requisitos permanezcan en Estados Unidos sin temor a la deportación.
La votación fue de 224-204, lo que provocó aplausos en el hemiciclo. Pero la medida enfrenta incertidumbre en el Senado, y el presidente republicano casi con seguridad intentará vetarla.
Durante el debate, enumeró las cifras de inmigrantes haitianos que trabajan en el sector de la salud, la construcción de viviendas y otras industrias. Los haitianos con estatus legal temporal “no son el problema; al contrario, son parte de la solución”, sostuvo.
Pressley ha señalado que deportar a haitianos de regreso al atribulado país caribeño sería una “sentencia de muerte”, dados los efectos de los desastres naturales y la violencia de las pandillas. “El Congreso puede hacer lo correcto”, manifestó.
El Congreso intenta actuar antes que la Corte Suprema
El esfuerzo por ayudar a 350,000 haitianos que viven legalmente en Estados Unidos se produce mientras el gobierno trabaja para poner fin al estatus legal temporal de varios grupos, exponiéndolos a la deportación.
En menos de dos semanas, la Corte Suprema se dispone a considerar un caso acelerado que pondría fin al estatus de protección para inmigrantes haitianos y sirios, en una impugnación que muchos consideran una amenaza para el programa en general. El gobierno presentó apelaciones de emergencia después de que tribunales inferiores impidieron el fin inmediato del programa.
Esto forma parte de los esfuerzos del gobierno por despojar de estatus legal a ciertos grupos de inmigrantes, mientras la Casa Blanca busca cumplir la promesa de campaña de Trump de llevar a cabo la mayor operación de deportación masiva de la historia. Unas 1.3 millones de personas que huyeron de países de todo el mundo han recibido estatus de protección temporal en Estados Unidos.
Las protecciones para Haití, aprobadas por primera vez tras el devastador terremoto de 2010, se han prorrogado en múltiples ocasiones. El Departamento de Estado advierte a los estadounidenses que no viajen a Haití “debido a secuestros, delincuencia, actividad terrorista y disturbios civiles”.














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