En un ambiente cargado de profundo pesar, consternación colectiva y un dolor que parece no encontrar consuelo, son expuestos este domingo los restos mortales de Deivy Carlos Abreu Quezada, cuyo trágico fallecimiento ha dejado una estela de indignación entre familiares, amigos y comunitarios. El velatorio tiene lugar en el centro comunal de la localidad de El Cercado, en Constanza, donde allegados se congregan para darle el último adiós entre lágrimas, recuerdos y reclamos de justicia.
Abreu Quezada, quien se desempeñaba como conductor de un camión recolector de desechos sólidos en Santiago, perdió la vida luego de permanecer ingresado en un centro de salud, a consecuencia de múltiples heridas de arma blanca que le fueron infligidas por varios motoristas. El violento episodio se produjo tras un incidente de tránsito que, según denuncian sus parientes, derivó en un ataque desproporcionado y brutal.
“Queremos que se haga justicia; él estaba trabajando dignamente cuando fue atacado como si se tratara de una presa indefensa”, expresó con impotencia un familiar, al describir la crudeza del hecho. Las declaraciones reflejan el sentir de una familia que hoy exige respuestas y sanciones ejemplares contra los responsables.
Uno de los aspectos que más ha agudizado el sufrimiento de sus seres queridos es el tiempo que, alegadamente, transcurrió antes de que la víctima fuera trasladada a un centro médico. Señalan que el hecho ocurrió en las inmediaciones del Palacio de Justicia de Santiago, específicamente en el parqueo destinado a jueces, y que a escasa distancia se encuentra el Hospital Presidente Estrella Ureña, centro al que finalmente fue llevado, pero donde, lamentablemente, falleció.
“Es un abuso imperdonable. Mi padre era un hombre trabajador, que se ganaba el sustento con esfuerzo diario, y miren cómo terminó todo”, manifestó uno de sus hijos, visiblemente afectado por la pérdida.
El hoy occiso deja en la orfandad a tres hijos. Antes de establecerse en Santiago hace aproximadamente cuatro años en busca de mejores oportunidades, residía en Constanza, donde laboraba en el área de la construcción. En la referida ciudad, formaba parte de la Compañía de Limpieza Urbana (Comlursa), desempeñándose con responsabilidad, según destacan sus allegados.
En medio del duelo, el clamor de justicia se hace insistente. Familiares demandan que el caso sea investigado a profundidad y que cada uno de los implicados enfrente las consecuencias legales correspondientes. “No puede quedar impune. Por un simple roce le arrebataron la vida a un hombre que no estaba haciendo daño a nadie”, afirmó otro de sus hermanos.
Está previsto que, en horas de la tarde, específicamente después de las 3:00 p. m., los restos de Abreu Quezada reciban cristiana sepultura en el cementerio municipal de Constanza, en medio de un último adiós marcado por la tristeza y la exigencia de justicia.












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