DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Tanto Estados Unidos como Irán afirmaron el lunes que controlaban el estrecho de Ormuz tras un fin de semana de ataques que se extendieron por Oriente Medio, lo que amenazaba aún más cualquier esfuerzo diplomático para poner fin a la guerra.
Las ofensivas, desencadenadas por el ataque de Irán el domingo contra un buque portacontenedores en el estrecho frente a la costa de Omán, volvieron a subrayar que la vía navegable por la que en otro tiempo pasaba una quinta parte del petróleo crudo y el gas natural comercializados en el mundo seguía siendo el asunto clave en las negociaciones. El transporte marítimo por la estrecha boca del golfo Pérsico se ha visto interrumpido desde el inicio de la guerra, ya que Irán ha mantenido un control asfixiante sobre la zona atacando buques comerciales e intimidando a las compañías navieras.
Irán y Estados Unidos están cerca del punto medio del periodo de 60 días de un acuerdo provisional que se suponía debía preparar conversaciones para un fin permanente de la guerra. En cambio, la situación se ha deteriorado con una serie de ataques sobre el estrecho y su gestión futura, lo que preocupa a mandatarios de otros países ante la posibilidad de que la guerra con Irán se reanude de lleno.
“Un retorno a las hostilidades a gran escala tendrá consecuencias catastróficas”, advirtió en un comunicado el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
El Comando Central del ejército de Estados Unidos señaló que sus fuerzas atacaron decenas de emplazamientos en los bombardeos del lunes, incluidos sistemas de defensa aérea, sitios de radar, equipos de misiles y drones, y pequeñas embarcaciones.
“El estrecho de Ormuz es un corredor marítimo vital para el comercio mundial”, afirmó el Comando Central. “Irán no lo controla”.
La principal diplomática de la Unión Europea, Kaja Kallas, también pidió que el estrecho esté abierto como lo estaba antes de la guerra.
“El estrecho de Ormuz tiene que abrirse, la libertad de navegación tiene que ser respetada”, dijo.
La Guardia Revolucionaria, una fuerza paramilitar de Irán y centro de poder clave en la teocracia del país que controla su arsenal de misiles balísticos, rechazó tajantemente la declaración de Estados Unidos.














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