El Papa condena el aborto y la eutanasia como una eliminación de vidas «por falsa compasión»

LOURDES, FRANCIA.- El papa León XIV reiteró este domingo la posición de la Iglesia católica en defensa de la vida humana al condenar el aborto y la eutanasia, durante una visita al santuario de Lourdes, donde llamó a rechazar cualquier práctica orientada a poner fin a la vida bajo argumentos de aparente compasión.

En un encuentro celebrado en el Accueil Notre-Dame, centro dedicado a la atención de personas enfermas y de edad avanzada dentro del santuario mariano, el Pontífice sostuvo que ninguna sociedad debe considerar normal la eliminación deliberada de una vida humana y recordó que la legalidad de una práctica no determina necesariamente su dimensión moral.

León XIV realizó sus declaraciones en un contexto marcado por el reciente debate sobre el suicidio asistido en Francia y defendió la necesidad de preservar la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Durante su intervención, el Santo Padre destacó que lugares como Lourdes representan un testimonio de acogida y respeto hacia quienes sufren enfermedades o atraviesan situaciones de fragilidad, afirmando que allí el sufrimiento no es ocultado, sino acompañado con cercanía y solidaridad.

Asimismo, exhortó a desarrollar una visión que reconozca el valor intrínseco de cada persona, especialmente en momentos de vulnerabilidad, y llamó a fortalecer una cultura del cuidado y la responsabilidad frente a la vida humana.

El Pontífice reconoció que quienes enfrentan enfermedades graves o dolores intensos pueden experimentar incertidumbre y desesperanza, pero insistió en que ninguna circunstancia disminuye la dignidad inherente de la persona.

En ese sentido, afirmó que debe rechazarse cualquier intento de justificar la eliminación de vidas humanas bajo argumentos de falsa compasión y exhortó a los profesionales de la salud a mantener su compromiso con la atención y el acompañamiento de los pacientes.

León XIV también reiteró su preocupación por el uso de criterios tecnológicos o científicos que puedan derivar en decisiones sobre el valor de una vida humana, al tiempo que defendió el respeto a los más vulnerables, incluidos los no nacidos y los adultos mayores.

Finalmente, alentó a fortalecer los servicios de cuidados paliativos, la investigación médica y el acompañamiento integral a los enfermos, al tiempo que reconoció la labor de médicos, enfermeras y demás trabajadores de la salud, a quienes definió como una parte esencial del servicio a la humanidad y de la misión de la Iglesia.

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