Entre lágrimas, consternación y recuerdos marcados por el dolor, familiares de Esmeralda Moronta describieron a la joven como una mujer luminosa, perseverante y colmada de aspiraciones, luego de perder la vida de manera trágica la tarde del miércoles en el sector Alma Rosa I, en Santo Domingo Este, presuntamente a manos de su expareja sentimental, quien posteriormente se quitó la vida.
Su hermana, Estefanía Moronta, la definió como un “ser de luz” cuya esencia permanecerá viva en la memoria de quienes compartieron con ella.
“Hoy se apaga físicamente una luz que nos acompañaba, pero queremos recordarla como lo que fue: una mujer alegre, humilde, llena de metas y con un inmenso deseo de salir adelante”, expresó visiblemente afectada.
La pariente resaltó además que Esmeralda se distinguía por su espíritu trabajador, su vocación solidaria y una energía positiva que impactaba profundamente a quienes acudían a ella en busca de apoyo o consejo.
“Era una mujer luchadora, emprendedora, con grandes sueños y una capacidad increíble de transmitir fortaleza y ánimo a las personas que la rodeaban”, recordó Estefanía mientras esperaba la entrega del cuerpo en las afueras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF).
De igual forma, reveló que la víctima había sido objeto de agresiones físicas por parte de Omar Tejeda Guzmán, señalado como el autor del crimen, razón por la cual acudió previamente a interponer una denuncia formal ante la Unidad de Atención Integral a la Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales.
“Sí, ella había sido maltratada y por eso decidió buscar ayuda. Cuando una situación sobrepasa los límites, uno acude a las instituciones esperando protección y respuestas”, manifestó.
En medio del profundo duelo que embarga a la familia, Estefanía aprovechó para elevar un llamado urgente a las autoridades, reclamando mayor compromiso y vigilancia en las dependencias encargadas de asistir a víctimas de violencia.
“Que Esmeralda Moronta no se convierta en otra cifra más. Que en las fiscalías exista personal realmente comprometido, con sensibilidad y empatía, dispuesto a proteger a quienes llegan buscando auxilio”, expresó con firmeza.
La inesperada muerte de Esmeralda, de 36 años, deja en la orfandad a dos niños de 10 y cuatro años, golpeados desde temprana edad por una tragedia que ha provocado indignación y dolor no solo entre sus allegados, sino también en distintos sectores de la sociedad.
Sus restos serán expuestos en la Funeraria Municipal de Pantoja y posteriormente recibirán sepultura en el cementerio Cristo Redentor, ubicado en la avenida Monumental del Distrito Nacional.












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