Exempleado atribuye a negligencia estructural tragedia en Jet Set y asegura que el colapso era evitable

Santo Domingo.– Durante el desarrollo de la audiencia judicial, el excolaborador de la discoteca Jet Set, Gregory Adames, sostuvo que el siniestro ocurrido en dicho establecimiento pudo haberse prevenido, alegando que por años se reportaron deficiencias estructurales de consideración que no recibieron la debida atención.

En su exposición, Adames manifestó que laboró por más de ocho años en el negocio, periodo en el cual —según afirmó— notificó de manera reiterada a los responsables sobre filtraciones de agua, deterioro progresivo del techo y desprendimientos de plafones dentro del local. Indicó que dichas alertas eran remitidas directamente a los propietarios, a quienes atribuyó control total sobre las decisiones operativas y de mantenimiento.

El declarante explicó que las filtraciones, inicialmente de menor magnitud, se intensificaron con el paso del tiempo sin que se implementaran soluciones definitivas. En su lugar, señaló que se recurría de forma recurrente a medidas provisionales, como la colocación de lonas plásticas para contener el agua acumulada, práctica que —según dijo— se repetía antes de cada evento.

Asimismo, hizo alusión a un incendio previo registrado en el establecimiento, tras el cual —aseguró— se efectuaron reparaciones temporales en el sistema eléctrico con el objetivo de reabrir el local con prontitud. Añadió que técnicos habrían advertido sobre condiciones inseguras, recomendaciones que, según su versión, no fueron acatadas.

Adames también denunció que desde el año 2023 el negocio operaba con cableado improvisado, y que meses antes del desplome se reportaban desprendimientos frecuentes de fragmentos de concreto desde el techo. Estas situaciones, afirmó, eran documentadas mediante material audiovisual que se enviaba a los responsables.

De igual modo, sostuvo que incluso el día del incidente se emitieron nuevas advertencias respecto al estado de la estructura, sin que se tomara la decisión de cerrar el establecimiento. “Ese techo no colapsó sin previo aviso”, expresó durante su testimonio.

El derrumbe, según indicó, dejó un saldo superior a 230 víctimas mortales. El exempleado también describió escenas de rescate posteriores al hecho, así como la pérdida de varios compañeros de trabajo.

Finalmente, solicitó a las autoridades judiciales que se haga justicia, enfatizando que su declaración responde al clamor colectivo de las víctimas y sus familiares, y no a intereses personales.

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