San Francisco de Macorís. Con la presencia de obispos, sacerdotes, familiares y feligreses, fueron sepultados los restos de monseñor Jesús María De Jesús Moya, obispo emérito de San Francisco de Macorís, en la cripta de los obispos de la Catedral Santa Ana, tras su fallecimiento el miércoles 4 de noviembre de 2026.
En la Eucaristía presidida por Mons. Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de San Francisco de Macorís, se leyeron las condolencias enviadas por el Papa León XIV, quien “ofrece sufragios por el eterno descanso de este pastor y expresa su profundo pésame a todos los miembros de esta Iglesia particular, así como a los familiares y conocidos del difunto”.
Durante la homilía de la Misa exequial, el padre Paulino Paredes, vicario general de la diócesis, valoró el trabajo pastoral del obispo al señalar que “su misión apostólica la realizó como maestro, enseñando los valores del Evangelio, la doctrina social de la Iglesia y cuidando el depósito de la fe”.
Sus familiares y allegados también resaltaron las virtudes que distinguieron a Mons. Moya durante su ministerio sacerdotal y episcopal, manifestando que “su verdadera grandeza no estuvo en los títulos, sino en su humildad, fe, cercanía, sencillez y amor a los demás”.
En ese orden, destacaron el compromiso de Mons. Moya con la promoción de la educación, convencido de que esta constituye una vía para el desarrollo humano y social. “La educación es una forma de amar y gobernar es una forma de servir”, solía expresar el obispo emérito, cuya vida sacerdotal estuvo marcada por la entrega y el servicio, así como por su capacidad de mediación ante diversas problemáticas sociales.
Sobre Mons. Jesús Moya
Nació el 28 de noviembre de 1932. Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961. Realizó estudios de postgrado en Madrid, España, y Quito, Ecuador. Fue elegido obispo titular de Maxita, y nombrado auxiliar de la entonces Diócesis Santiago de los Caballeros el 13 abril del 1977.
Recibió la ordenación episcopal el 21 de mayo del mismo año. El 20 de abril de 1984, el Papa san Juan Pablo II, lo designó segundo obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís. En el 2012 es sucedido por Mons. Fausto Ramón Mejía Vallejo, pasando así a ser obispo emérito.
















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