Trump y Xi Jinping muestran armonía en cumbre en EE.UU.

WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, proyectaron este jueves una imagen de cordialidad y entendimiento durante una cumbre celebrada en la Casa Blanca, pese a las diferencias que mantienen las dos principales potencias económicas del mundo en asuntos como los aranceles, la guerra de Irán, el futuro de Taiwán y la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Trump recibió a Xi con una marcada muestra de deferencia desde su llegada a Washington, mientras que el acercamiento quedó nuevamente de manifiesto durante la ceremonia militar organizada en la Casa Blanca en honor al mandatario chino y su esposa, Peng Liyuan, por parte del presidente estadounidense y la primera dama, Melania Trump.

Durante el acto protocolar, Trump volvió a destacar la relación personal que mantiene con Xi, a quien en reiteradas ocasiones ha definido como un “gran líder”, al tiempo que presentó esos vínculos como un mecanismo para encauzar las diferencias existentes entre ambas administraciones.

“Desde mi primera elección, en 2016, el presidente Xi y yo hemos forjado una amistad verdaderamente extraordinaria, construida sobre el respeto mutuo y los intereses vitales de nuestros pueblos”, afirmó el gobernante estadounidense.

Por su parte, Xi Jinping, quien realiza su primera visita de Estado a Washington en más de una década, centró su intervención en la necesidad de mantener una relación estable entre ambas potencias y preservar lo que definió como una “estabilidad estratégica”.

El presidente chino sostuvo que Washington y Pekín no necesariamente deben renunciar a la competencia, aunque planteó que esta debe desarrollarse bajo límites que eviten una escalada de las tensiones.

“No hay necesidad de que China y Estados Unidos eviten la competencia; sin embargo, dicha competencia debe ser benigna y limitada”, manifestó Xi.

La reunión representa un nuevo episodio en la relación entre Washington y Pekín, marcada en los últimos años por disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas, pese a los esfuerzos de ambos gobiernos por mantener abiertos los canales de diálogo.

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