Trump habla hoy ante un Congreso marginado

El presidente Donald Trump tomará el martes el escenario del Congreso para pronunciar su discurso anual del Estado de la Unión ante una nación transformada súbitamente.

Un año después de retomar la presidencia, Trump se ha consolidado como un mandatario que va en contra de las expectativas convencionales. Ha ejecutado una agenda vertiginosa en la que ha trastocado prioridades en el ámbito interno, roto alianzas en el exterior y desafiado al sistema fundacional del país de frenos y contrapesos. Dos estadounidenses murieron a manos de agentes federales mientras protestaban contra las redadas migratorias y las deportaciones a gran escala del gobierno federal.

Una vez que los legisladores ocupen su lugar el martes en el pleno de la Cámara de Representantes y escuchen la agenda de Trump para el próximo año, será un momento existencial para un Congreso que prácticamente ha quedado marginado por el amplio alcance del presidente republicano, quien ha dejado de lado a la estrecha mayoría del Partido Republicano para acumular un enorme poder para sí mismo.

“Es una locura”, comentó Nancy Henderson Korpi, una jubilada del norte de Minnesota que se sumó a una protesta de Indivisible y planea ver el discurso desde su casa. “Pero lo que más me inquieta es que el Congreso, en esencia, ha cedido su poder”.

“Podríamos tomar decisiones sensatas y hacer cambios si el Congreso hiciera su trabajo”, añadió.

El estado de la unión es convulsión

El país atraviesa una encrucijada: celebra su 250º aniversario mientras experimenta algunos de los cambios más significativos en sus políticas públicas y el ánimo general en la vida de muchos estadounidenses.

El presidente impuso su agenda en el Congreso cuando lo necesitó —a menudo presionando a los legisladores con una llamada telefónica durante votaciones disputadas—, pero con mayor frecuencia evitó el toma y daca del proceso legislativo para abrirse paso por encima de su propio partido y de una oposición demócrata que la mayoría de las veces ha presentado un frente unido.

El logro legislativo emblemático de Trump hasta ahora es el gran proyecto de recortes de impuestos del Partido Republicano, con sus nuevas cuentas de ahorro para bebés, la eliminación de impuestos sobre las propinas y otras deducciones especiales, además de fuertes recortes a Medicaid y al programa de ayuda alimentaria SNAP. También destinó más de 170,000 millones de dólares al Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés) para su campaña de deportaciones a gran escala.

Pero el Congreso quedó marginado en gran medida mientras Trump se apropiaba de poder de forma drástica mediante cientos de acciones ejecutivas —muchas de las cuales han sido impugnadas en los tribunales— y con una disposición para hacer lo que sea necesario para imponer su agenda.

“Recuperar un poder perdido no es tarea fácil en nuestro orden constitucional”, escribió el juez Neil Gorsuch el viernes en la histórica reprimenda de la Corte Suprema a la política arancelaria de Trump.

Gorsuch señaló que, sin la intervención del tribunal en cuestiones primordiales, “nuestro sistema de separación de poderes y contrapesos amenaza con ceder ante la acumulación continua y permanente de poder en manos de un solo hombre”.

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