El papa León XIV pronunció ayer, lunes, un discurso histórico en el Parlamento español, donde pidió solidaridad con los migrantes y rebajar la crispación política, además de tratar el asunto de los abusos sexuales con los obispos y reunirse con víctimas para mostrarles “su cercanía y la de toda la comunidad eclesial».
Sobre esta cuestión, el papa pidió a los prelados españoles justicia y reparación por la “plaga” de abusos en el seno de la Iglesia. Esta tercera jornada de la visita del papa a España terminó con una celebración diocesana en el estadio Santiago Bernabéu con 70,000 fieles enfervorecidos, una muestra más del gran entusiasmo de centenares de miles de personas que asisten a los actos y abarrotan las calles de Madrid estos días, a pesar del calor, para verlo y vitorearlo. Este martes viajará a Barcelona para iniciar la segunda etapa del viaje, que terminará el viernes en las islas atlánticas de Canarias.
Por vez primera, un papa se dirigió al Parlamento español, reunido en sesión conjunta del Congreso y del Senado y con la presencia del Gobierno.
El pontífice pronunció un alegato contra la polarización política, en defensa de la vida, de la dignidad humana y de los que dejan atrás su tierra en busca de una vida mejor. El discurso fue recibido con siete minutos de aplausos.
Ante diputados y senadores, el papa reiteró también una llamada a rebajar la crispación porque la pluralidad política, dijo, no debería degenerar en descalificación permanente.














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