Santiago de los Caballeros. Cientos de fieles católicos participaron este jueves en la celebración de la solemnidad de Corpus Christi en Santiago, una de las festividades más significativas del calendario litúrgico, marcada por una multitudinaria procesión que recorrió importantes vías de la ciudad y concluyó con una eucaristía en el Estadio Cibao.
La jornada religiosa inició en la Catedral Santiago Apóstol y congregó a sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos provenientes de distintas parroquias de la arquidiócesis, quienes caminaron acompañando al Santísimo Sacramento como expresión pública de fe y devoción.
La misa central fue presidida por el arzobispo metropolitano de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, quien aprovechó la ocasión para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la sociedad dominicana y la necesidad de fortalecer los valores humanos y cristianos como respuesta a los problemas que afectan al país.
Durante su homilía, el prelado destacó el profundo significado espiritual de la solemnidad de Corpus Christi, recordando que la Eucaristía constituye el centro de la vida cristiana y un llamado permanente a construir relaciones fundamentadas en la fraternidad, la solidaridad y el respeto mutuo.
Monseñor Rodríguez citó enseñanzas atribuidas al papa León XIV en la encíclica Magnífica Humanitas, resaltando que la verdadera grandeza de la persona humana se manifiesta cuando el amor de Dios impulsa a cada individuo a convertirse en instrumento de comunión, dignidad y esperanza para quienes le rodean.
Sin embargo, advirtió que esa vocación de fraternidad se ve amenazada por diversas problemáticas sociales que continúan impactando la convivencia nacional.
En ese sentido, expresó preocupación por el crecimiento de los niveles de violencia, la indiferencia social y el debilitamiento de los valores espirituales, fenómenos que, según indicó, generan profundas heridas en el tejido familiar y comunitario.
El arzobispo calificó como alarmante la persistencia de la violencia intrafamiliar y señaló que los feminicidios constituyen una de las expresiones más dolorosas de esa realidad.
“Es vergonzoso que sigamos observando situaciones de violencia dentro de los hogares y que muchas mujeres continúen perdiendo la vida a manos de quienes deberían protegerlas y amarlas”, manifestó durante su mensaje pastoral.
Asimismo, llamó la atención sobre una modalidad de violencia que definió como “patológica”, vinculada directamente al deterioro de la salud mental y al aumento de trastornos emocionales que afectan a personas de distintas edades.
Rodríguez sostuvo que muchos de los conflictos que hoy preocupan a la sociedad no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva criminal o judicial, sino que requieren una respuesta integral que incluya políticas públicas orientadas a la prevención, la educación emocional y el fortalecimiento de los servicios de salud mental.
“El preocupante aumento de la violencia psicológica y emocional, unido al deterioro de la salud mental, constituye un llamado urgente a fortalecer la cultura del respeto, el cuidado mutuo y la atención integral de la persona”, expresó.
El líder católico exhortó a las autoridades, instituciones educativas, familias y organizaciones sociales a trabajar de manera conjunta para promover una cultura de paz y acompañamiento humano que contribuya a prevenir situaciones de violencia y exclusión.
Finalmente, recordó que la celebración de Corpus Christi no debe limitarse a los actos litúrgicos o procesiones, sino que debe traducirse en acciones concretas de amor, reconciliación y servicio a los demás.
“Llevar a Cristo por las calles tiene sentido cuando también lo llevamos en nuestras acciones diarias, convirtiéndonos en signos visibles de esperanza para quienes sufren, de reconciliación para quienes están enfrentados y de solidaridad para quienes más necesitan apoyo”, concluyó.
La solemnidad de Corpus Christi fue celebrada simultáneamente en las distintas diócesis del país mediante procesiones, adoraciones eucarísticas y misas multitudinarias, reafirmando una de las tradiciones de fe más arraigadas entre los católicos dominicanos.











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