Caracas. Entre el dolor, la incertidumbre y el caos provocado por los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, la historia de Yenderlin Cabarza refleja el drama que viven cientos de familias afectadas por la tragedia que ha dejado al menos 235 fallecidos.
La adolescente, de 13 años, fue rescatada con múltiples fracturas de entre los escombros en La Guaira, una de las zonas más impactadas por los sismos. Su madre perdió la vida durante el derrumbe y también falleció un tío que intentó protegerla con su propio cuerpo. Actualmente permanece hospitalizada y bajo observación médica tras ser sometida a una cirugía en ambos brazos.
El Hospital Domingo Luciani, en el este de Caracas, se ha convertido en uno de los principales centros de atención para las víctimas. Ambulancias llegan de manera ininterrumpida trasladando heridos desde las áreas declaradas en desastre, mientras familiares recorren desesperadamente los extensos listados colocados en las paredes del centro médico en busca de noticias sobre sus seres queridos.
Entre los nombres registrados figuran al menos 22 niños y adolescentes, con edades comprendidas entre los 4 y 19 años, quienes fueron rescatados en La Guaira tras el colapso de edificios y viviendas ocasionado por los movimientos telúricos de magnitud 7.2 y 7.5.
Personal médico explicó que numerosos menores han ingresado sin la compañía de familiares debido a la urgencia de los rescates. Algunos logran identificarse por sí mismos, mientras que otros llegan únicamente con una cinta adhesiva en el brazo que contiene sus datos básicos. La prioridad ha sido trasladarlos rápidamente a centros asistenciales de Caracas ante la saturación de los hospitales de la zona costera.
Mientras tanto, decenas de familiares permanecen en salas de espera y áreas comunes aguardando información sobre el estado de los lesionados. Las listas de pacientes son fotografiadas constantemente y compartidas en redes sociales con la esperanza de facilitar la localización de desaparecidos.
Las autoridades venezolanas estiman que la tragedia ha dejado más de cuatro mil heridos y cerca de 200 personas desaparecidas. Los hospitales continúan recibiendo víctimas con traumatismos y fracturas de diversa consideración, mientras las labores de búsqueda y rescate prosiguen entre los escombros.
La magnitud de los terremotos fue tal que sus efectos se sintieron en varias regiones de Colombia. Desde el evento principal se han registrado más de 130 réplicas, manteniendo en alerta a la población y complicando las operaciones de emergencia.















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