Los mercados energéticos internacionales iniciaron la semana bajo una fuerte presión alcista, luego de que el precio del petróleo registrara un significativo repunte ante el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de hidrocarburos.
Alrededor de las 2:20 de la madrugada, el barril de Brent del mar del Norte, referencia para los mercados internacionales, experimentaba un aumento de 9.06 %, cotizándose en 82.90 dólares. De igual manera, el West Texas Intermediate (WTI), principal indicador del mercado estadounidense, avanzaba 9.05 %, hasta alcanzar los 77.87 dólares por barril.
La escalada se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el restablecimiento del bloqueo naval sobre los puertos iraníes ubicados en el estrecho de Ormuz, en medio de un deterioro de la situación regional que marca el episodio de mayor tensión desde el alto el fuego alcanzado en abril.
Según informó el mando militar estadounidense, la medida entrará en vigor el martes a las 20:00 GMT. Trump aseguró además que Washington asumirá el control operativo de la estratégica vía marítima, autoproclamándose como garante de la seguridad de la navegación en la zona. En ese contexto, adelantó la aplicación de una tasa equivalente al 20 % sobre las cargas transportadas por las embarcaciones que transiten por el estrecho, alegando que dicho gravamen cubrirá los costos asociados a la protección y vigilancia del corredor marítimo.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción de Teherán. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, respondió con ironía a través de las redes sociales, sosteniendo que quien realmente ha garantizado históricamente la seguridad del tránsito marítimo en Ormuz ha sido Irán. Aunque consideró excesiva la tarifa propuesta por Washington, sugirió en tono sarcástico que cualquier servicio de protección debería ser remunerado.
Las autoridades iraníes reiteraron que no permitirán injerencias estadounidenses en una zona que consideran bajo su esfera de influencia y reafirmaron su intención de preservar el control estratégico del paso marítimo. Asimismo, responsabilizaron a Estados Unidos del incremento de la inestabilidad en la región, mientras que los Guardianes de la Revolución acusaron a Washington de poner en riesgo el abastecimiento energético global.
La reactivación de las hostilidades durante el fin de semana y la disputa por el control de esta arteria comercial han reavivado los temores en los mercados internacionales. Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo, lo que convierte cualquier alteración en su funcionamiento en un factor determinante para los precios de la energía.
Desde el inicio de la guerra, desencadenada el 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán, el estrecho de Ormuz se ha consolidado como uno de los principales focos de la confrontación, especialmente después de que Teherán recurriera al bloqueo de la ruta marítima como mecanismo de presión estratégica.















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