UASD: 488 años de historia, resistencia y compromiso con el pueblo dominicano

Por Ariel Cabral.

Santo Domingo. Cuatro siglos y 88 años han transcurrido desde que una disposición pontificia dio origen a una institución que terminaría ocupando un lugar fundamental en la historia educativa, intelectual y social de la República Dominicana. Este miércoles 28 de octubre, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) celebra su 488 aniversario, con una trayectoria que enlaza la herencia colonial con las aspiraciones de progreso de la sociedad dominicana.

Conocida como la Primada de América, la universidad fue creada el 28 de octubre de 1538 mediante la bula In Apostolatus Culmine, promulgada por el papa Paulo III. El documento elevó a la categoría de universidad el Estudio General que los religiosos dominicos regentaban en Santo Domingo desde 1518, convirtiéndolo en uno de los principales antecedentes de la educación superior en el continente americano.

En sus primeros años, la institución organizó sus enseñanzas en cuatro facultades: Medicina, Derecho, Teología y Artes. Esta última comprendía disciplinas como Gramática, Retórica, Lógica, Aritmética, Geometría, Astronomía y Música, conforme al modelo universitario de la época.

Sin embargo, su historia no ha sido una sucesión ininterrumpida de avances. Las transformaciones políticas que experimentó la isla provocaron cierres, reaperturas y cambios en su organización, en un recorrido que refleja también las tensiones y contradicciones de la historia dominicana.

Una historia marcada por interrupciones y renacimientos

En 1801, la universidad interrumpió sus actividades luego de que los dominicos abandonaran la colonia en medio de los acontecimientos políticos que afectaron la isla. Reabrió sus puertas en 1815, durante el retorno de la colonia a la soberanía española, y posteriormente volvió a cerrar en 1822, en un contexto de cambios políticos y reclutamiento militar de estudiantes.

Tras la proclamación de la Independencia Nacional en 1844, resurgió el interés por restablecer la educación universitaria. Aunque en 1859 se promulgó una ley con ese propósito, la disposición no llegó a ejecutarse. En su lugar, en 1866 se creó el Instituto Profesional, que funcionó como sucesor de la antigua institución.

El 16 de noviembre de 1914, el Instituto Profesional fue transformado en la Universidad de Santo Domingo mediante un decreto del presidente Ramón Báez. La nueva etapa, sin embargo, tampoco estuvo exenta de dificultades: entre 1916 y 1924, la institución interrumpió su funcionamiento como consecuencia de la intervención militar estadounidense.

Décadas más tarde, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, la universidad quedó sometida al control del régimen, que restringió las libertades necesarias para el desarrollo pleno de la vida académica. Aunque durante ese período se construyeron instalaciones y se adquirieron terrenos para la Ciudad Universitaria, el control político limitó la autonomía del pensamiento y la actividad universitaria.

La autonomía: un capítulo decisivo

Uno de los acontecimientos más importantes de la historia contemporánea de la institución ocurrió el 31 de diciembre de 1961, cuando la Ley núm. 5778 le otorgó autonomía. Esta conquista abrió el camino para el autogobierno universitario y la elección de sus autoridades, proceso que comenzó a materializarse en febrero de 1962.

La autonomía representó mucho más que un cambio administrativo. Supuso el reconocimiento de la necesidad de que la universidad pudiera organizar sus funciones académicas, desarrollar el conocimiento y contribuir al debate nacional sin quedar subordinada directamente a los intereses del poder político.

Desde entonces, la UASD ha mantenido una presencia relevante en las discusiones sobre educación, democracia, desarrollo y justicia social. Su historia ha estado vinculada a las aspiraciones de sectores que consideran la educación superior pública una vía para ampliar las oportunidades y favorecer la movilidad social.

La universidad pública y las oportunidades de superación

A lo largo de las décadas, la UASD se ha convertido en una opción de formación profesional para miles de jóvenes y adultos que buscan acceder a estudios superiores. Su carácter público la sitúa en el centro de las discusiones sobre el derecho a la educación, la igualdad de oportunidades y la responsabilidad del Estado en la formación de recursos humanos.

Sus aulas han acogido a estudiantes de distintas regiones y condiciones económicas, muchos de los cuales han encontrado en la formación universitaria una oportunidad para mejorar sus perspectivas personales y contribuir al desarrollo de sus comunidades.

La expansión de la institución hacia diferentes provincias, mediante recintos, centros y subcentros, ha permitido acercar la educación superior a poblaciones que históricamente enfrentaban mayores obstáculos geográficos y económicos para cursar una carrera universitaria.

Ese alcance territorial también plantea responsabilidades: garantizar infraestructura adecuada, disponibilidad de docentes, recursos tecnológicos, investigación y servicios estudiantiles que permitan transformar el acceso en una formación de calidad.

Ciencia, tecnología y cultura en el presente

En su 488 aniversario, la universidad procura mantener activa su misión académica mediante iniciativas científicas, culturales y sociales. La programación conmemorativa de octubre de 2026 contempla más de 50 actividades en la sede central y en sus unidades académicas de todo el país.

Entre las iniciativas figuran encuentros científicos, congresos de posgrado, simposios de investigación, actividades sobre inteligencia artificial aplicada a la docencia, jornadas de reforestación y operativos de salud. La agenda también incluye recitales poéticos, exposiciones artísticas, presentaciones musicales y actividades deportivas.

Estas propuestas reflejan la amplitud de las funciones que corresponden a una institución de educación superior: formar profesionales, impulsar la investigación, promover las artes y contribuir a la comprensión de los problemas que afectan a la sociedad.

Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico plantea nuevos retos para la enseñanza y el aprendizaje. La inteligencia artificial, los cambios en el mercado laboral y las nuevas formas de acceder a la información exigen fortalecer el pensamiento crítico, la investigación rigurosa y la capacidad de utilizar los avances científicos con responsabilidad.

Los desafíos de acercarse a los cinco siglos

A doce años de alcanzar su quinto centenario, la UASD tiene ante sí el desafío de preservar su legado mientras responde a las exigencias de una sociedad en transformación. La calidad de la enseñanza, la actualización de los programas académicos, el fortalecimiento de la investigación y la modernización de sus servicios forman parte de las tareas necesarias para proyectar su futuro.

También resulta fundamental mantener un equilibrio entre la ampliación de las oportunidades de acceso y las condiciones que necesitan los estudiantes para permanecer en las aulas y concluir sus estudios. El crecimiento institucional debe acompañarse de planificación, recursos y mecanismos de evaluación que contribuyan a sostener la calidad académica.

La autonomía, por su parte, continúa siendo uno de los pilares de su identidad. Su ejercicio supone proteger la libertad académica, fomentar el debate plural y asumir con responsabilidad la misión de servir a la sociedad dominicana.

Una historia que sigue escribiéndose

La conmemoración de los 488 años de la Universidad Autónoma de Santo Domingo constituye una oportunidad para recordar los acontecimientos que han definido su trayectoria y valorar la contribución de generaciones de estudiantes, profesores, investigadores y servidores universitarios.

Desde su origen en el siglo XVI hasta su condición actual de universidad pública autónoma, la institución ha atravesado períodos de esplendor, cierres, restricciones y transformaciones. Su permanencia a través de esos cambios forma parte de una historia que supera los límites de sus instalaciones y se conecta con la evolución educativa y social del país.

La celebración de este miércoles no solo invita a mirar hacia el pasado. También plantea una pregunta sobre el futuro: cómo mantener vigente una institución con casi cinco siglos de historia, capaz de ampliar el acceso al conocimiento, formar profesionales competentes e impulsar soluciones a los problemas nacionales.

En esa respuesta se encuentra buena parte del significado de su aniversario. Porque la trascendencia de una universidad no depende únicamente de los años que acumula, sino también de su capacidad para convertir la educación, la ciencia y la cultura en oportunidades de desarrollo para las generaciones presentes y futuras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *