Por Porfirio J. Santos.
Los simuladores en la Asamblea de la ONU
¡Te engañaron otra vez!.
Todos vimos la “masiva” salida de los representantes de países de algunas delegaciones en la Asamblea General de la ONU.
Parecía que Bibi (Netanyahu) estaba hablando a una sala vacía. Algunos periodistas, incluso, lo reportaron. Hasta algunos “influencer” hicieron esa afirmación.
Adivina qué. Los medios te mintieron. ¿Sorprendido?
Aquí están los hechos.
La imagen de lo que se vio mientras Netanyahu subía al podio para hablar, es real. Docenas de diplomáticos se levantaron e hicieron la salida. Parece que la mayor parte del mundo se negó a escucharlo. Algunos incluso, lo llamaron prueba de que Israel es ahora un Estado paria.
Y ahora, la realidad.
Más de 120 países se quedaron. Eso es casi dos tercios del mundo.
Los cinco poderes de veto se quedaron: EE.UU., China, Gran Bretaña y Francia.
Lo mismo hizo la mayor parte de Europa. Hasta Irlanda, uno de los críticos más duros de Israel, se quedó.
Entonces, ¿quién se fue? ¿Y por qué parece que fueron tantos?
Cada país tiene seis asientos en esta sala, así que, cuando una delegación se va, varias personas se levantan y caminan. La misión palestina había pedido a los países que le siguen «el juego» que trajeran a tanto personal como fuera posible y salieran juntos.
-Eso puede hacer que una salida sea más grande que el número de países detrás de ella-.
En Europa, España fue el único país importante en dejar su asiento vacío.
En América Latina, Brasil se fue.
Los asientos de Sudáfrica también estaban vacíos.
El resto eran mayormente pequeñas naciones insulares del Caribe, que de todos modos se saltan la mayoría de los discursos. Incluso, en el mundo musulmán, al menos dos países, EAU y Baréin, se quedaron.
La salida fue real, pero la mayor parte del mundo se quedó en la sala.
Solo pensé que querrías saber la verdad.
Y total, que se fueran o se quedaran, no importa. Lo que sí importaba es que los discursos de cada participante en esa asamblea la estaban transmitiendo para los ciudadanos del mundo entero y todos pudimos darnos cuenta de la doble cara y doble moral de los que se levantaron y se fueron.
Sí, todos observamos como un grupo de farsantes que viven hablando de paz, de tolerancia, de convivencia, y de buenos vecinos, hacen causa común con aquellos que su lema es: ¡Muerte para Israel! ¡Muerte para América! Que es lo mismo decir: Genocidio para aquellos que no son como nosotros.
Por eso pienso que más de querer hacer quedar mal o en ridículo a Netanyahu, los que hicieron el ridículo y quedaron al descubierto fueron aquellos que hicieron causa común con los terroristas de Irán y sus prosis.
Netanyahu como un gran estadista y defensor de su nación dio en el blanco cuando al iniciar su discurso hizo una pausa para decir: «Qué si todavía quedaban algunos cobardes en la sala de la Asamblea podían pararse y marcharse». Sí
-porque el momento no era para cobarde y simuladores, para hipócritas y tartufos, añado yo, sino, para hombres de valor. Para líderes que sepan discernir entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas-.
¡Bravo! Benjamin Netanyahu. Dios siga guiando sus pasos, decisiones y trayectoria. Su discurso fue ejemplar, lleno de peso y coraje en defensa de su pueblo Israel.
-Que los enemigos de Israel sean como pajas secas. Árbol sin frutos, y que sus destinos sea el mismo que profieren para Israel. Shalom-.
















Deja una respuesta